|
|
|
HEMEROTECA » |
|
A.OTERO –Sus familiares llevan semanas esperando la llamada que anunciase su pronta liberación. Ayer hablaron con ellos y la preocupación ahora es máxima. ¿Qué pasó exactamente a bordo en estas últimas horas?
–Llevábamos unos días relativamente tranquilos, pero han venido los jefes de los piratas y todo se ha complicado. Han empezado a pelearse entre ellos, aquí en el puente. Están muy nerviosos y mueven mucho las armas. Se llevaron a tres tripulantes. ¿Adónde? Lo desconocemos. Parece que a tierra. Por si fuera poco, horas después uno de los jefes vino al puente y nos dijo que si España no entrega a los dos piratas que cogieron, matarían a estos tres compañeros. Que el gobierno español disponía de 72 horas para liberarlos. Y si no cumplía, volvería a bordo a por otros tres, y cumplido el mismo plazo, también los matarían.
–¿Es creíble esa advertencia?
–¿Si es seria la amenaza? ¿Si pueden llegar a matar? Pues hombre, de esta gente te puedes esperar cualquier cosa. Están armados hasta los dientes. Llevan metralletas, pistolas, granadas y otras armas con balas de hasta 60 centímetros. No hay ninguno que no vaya armado. No sabemos cómo acabará esto, pero pinta mal. Y no lo sabemos porque es la primera vez que cogen a algunos de los suyos, por eso no es un secuestro comparable al que sufrió el Playa de Bakio.
–¿Cuántos piratas están a bordo en este momento?
–Ahora mismo, unos treinta, aunque ningún día bajaron de 19. Van y vienen con frecuencia. La costa está a unas dos millas. Es que aquí, además de nosotros, hay otros tres barcos secuestrados: dos mercantes y un atunero tailandés; y en otro punto de Somalia hay un mercante ukraniano con dos mujeres a bordo y una niña que lleva siete meses secuestrado. Hay piratas por todas partes, y bien no nos tratan, desde luego.
–Explíquese.
–Llevo siete días sin ducharme y cumplí quince con el pijama puesto. Los piratas se han apoderado de los camarotes de los oficiales, entre ellos, el mío, y se lo han llevado todo; sólo me dejaron las perchas. Ando con la ropa prestada. El capitán [Iker Galbarritu] y yo pasamos todo el día sentados en una silla, y dormimos en el suelo. Hay un baño aquí en el puente, pero muchas veces no nos dejan ir. Es triste decirlo pero ya me he meado dos veces encima. El resto de marineros están en la cubierta inferior. Pueden usar sus camarotes, pero sin salir al exterior, vamos, como en una cárcel. Y de momento, víveres tenemos; agua no tanta.
–¿Cómo se llaman los marineros que se llevaron los piratas?
–No puedo decirlo. Si lo hago, imagínate cómo se lo tomarán las familias. [Horas después se supo que uno era Joaquín Fernández (Nigrán) y el otro Manuel Antonio Pérez (Boiro)].
–¿Por qué cree que les han permitido llamar por teléfono?
–Eliminaron los teléfonos salvo uno, que nos permiten utilizar cuando les conviene. Y les interesa mucho que lo hagamos. Porque saben el calvario que estamos pasando y contándolo contribuimos a presionar al Gobierno. Y menos mal que pudimos hablar con nuestras familias. ¡Dios mío! Es que nos estamos rompiendo la cabeza y parece que al Gobierno no les importamos nada.
–¿Teme lo que pueda ocurrir en las próximas horas?
–Esto se está poniendo muy feo. Hasta ahora, los jefes venían al barco de día y de noche regresaban a tierra. Pero hoy uno de ellos se ha quedado a bordo. La cosa pinta mal. Alguna trastada prepara. Y este jefe es el más cabrón de todos los piratas.
–¿Fue él quien sacó a todos los marineros a proa y ordenó disparar?
–Ese mismo. No dispararon contra nosotros, pero es igual. Cualquier bala de una ráfaga de esas rebota en algún punto del barco y puede provocar una desgracia. También lanzaron bombas al agua. Claro que lo hacen para amedrentarnos, a nosotros y al gobierno, pero estas cosas nos vuelven histéricos a todos.
–¿Era la primera vez que utilizaban las armas?
–Estos son de gatillo fácil. Aun por encima, van drogados hasta las orejas de una mierda de droga que llaman cat, y así que muchas veces disparan incluso a las estrellas creyendo que son barcos. Imagínate cómo van de drogados.
–Me refería a si alguna vez le encañonaron.
–A mí y al capitán cada dos por tres. Y no hace falta hacerles nada para que aireen las armas. A veces, como el otro día, con el simple roce de un camarero que estaba barriendo el puente, es suficiente. Cuando se dio cuenta, el chaval tenía un arma apuntándole en la frente.
–Ante el cariz de los últimos acontecimientos, ¿cree que el Gobierno ésta gestionando adecuadamente los contactos con los piratas?
–Lo que está pasando lo venía venir. Cuando capturaron a los dos piratas avisé por teléfono a la fragata Canarias de que si se enteraban los jefes tribales se iba a complicar la cosa. Y ellos me respondieron que el Ministerio de Defensa ya había divulgado la noticia. Yo les contesté: “Pues la han cagado, han metido la pata hasta al fondo y ahora a ver quién nos saca de aquí”.
–¿Saben cuánto dinero piden por su liberación?
–De verdad que no lo sabemos. Pero es que ahora no importa. Por mucho que diga el negociador del Gobierno español, que a estos piratas sólo les importaba el dinero, nos lo han dejado claro: o liberan a sus dos compatriotas o no hay nada de qué hablar. Y aunque diga lo contrario el Gobierno, esa condición la habían impuesto desde el principio. Nuestras familias no lo sabían, pero nosotros sí, por eso cuando las llamamos hoy [por ayer] les insistimos en que así era.
–¿Dónde se encuentra exactamente ahora la fragata “Canarias”?
–Pues a unas 50 millas. A esa distancia poco puede hacer por ayudarnos. Además ahora mejor que no se acerquen más porque están en juego las vidas de nuestros compañeros.
–¿Son conscientes de la angustia que también están viviendo sus familiares?
–Lo sabemos. Todos pudimos hablar hoy [por ayer] con ellos, y serían cinco apenas los que pudieron acabar la conversación sin lágrimas en los ojos. Esta situación no es fácil para nadie. Y ahora denunciamos la actitud del Gobierno. Porque tenemos que presionarle, y porque han tenido engañadas a nuestras familias desde el principio, y ya están bien.
–A sus 59 años y después de esto, ¿piensa continuar en el mar?
–Primero quiero salir de ésta. Aunque no creo que me queden fuerzas para continuar navegando. Si puedo me quedaré en tierra, y si no encuentro trabajo, volveré al mar, pero no al Índico: no quiero exponerme de nuevo a los piratas. Imagino que algo parecido pensarán los tripulantes. Llevamos muchos días de secuestro, y los ataques de ansiedad son constantes.
|
|
Toda la información sobre la Declaración de la Renta 2011: Guía útil, noticias, cómo pagar menos
Las entidades financieras piden el ahorro ciudadano, pero no están dispuestas a revertir ese...
Cambiar el préstamo hipotecario a otra entidad financiera puede ayudarnos a abaratar las cuotas
Las hipotecas a tipo de interés variable son las más contratadas por encima de los présamos con...
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| CONÓZCANOS: CONTACTO | FARO DE VIGO | LOCALIZACIÓN Y DELEGACIONES | CLUB FARO DE VIGO | ACERCA DE ED. GALEGO | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR |
|
|
||||||||