CRISTINA GONZÁLEZ - O MORRAZO
Secundino Dacosta, de 37 años, llamó a su mujer Ana Bermúdez, en Cangas, a las 10 de la mañana. Ella ya estaba algo recuperada de tanta tensión, pero la llamada de ayer volvió a derrumbarla, asegura su cuñado Jesús Dacosta: “Mi hermano llamó muy asustado y pidió que hiciéramos algo desde aquí. A su mujer le dijo que los piratas los habían llevado a cubierta, que bajaron a tres de los marineros, y que los secuestradores lanzaron tiros al aire y granadas al mar”.
Para Jesús, esta situación ya no puede continuar por más tiempo: ¿Qué esperan, que haya un muerto?, pregunta. La madre de Ana Bermúdez, que es la persona que atiende a los medios de comunicación en nombre de su hija, se despachaba ayer después de varios días sin hacer comentarios: “En el barco están muy intimidados. No es verdad lo que nos dicen desde la casa armadora y el Gobierno de que están bien”.
También ella se lamenta de que tenga que haber alguna muerte para que se actúe y se pongan a los marineros a salvo: “¡Qué suelten a los piratas, ¿para qué los quieren? Aquí tienen dos rehenes y allí son 36. Primero que suelten a los piratas y después se verá”.
Jesús Dacosta cordeiro - Hermano de Secundino Dacosta
Jesús tenía que volver el día 20 de octubre al “Alakrana”, en donde es engrasador, para dar el relevo a parte de la tripulación que regresaba a casa. Sus dos meses de descanso se han convertido ya en tres y en este más de un mes de secuestro del atunero nunca estuvo tan intranquilo como ayer: “Mi hermano pidió que los saquen de allí y que hiciéramos presión”.
Este marinero, de 32 años, joven pero experto en el Índico, entiende que los piratas están presionando también, pero cree que no hay que esperar a que haya un muerto. Después de 34 días de secuestro y tal y como le comentó su cuñada, por la manera en que llamó a casa su hermano, teme por las secuelas psicológicas que le queden del secuestro. Además dice que ahora escasea el agua también a bordo, porque el atunero está parado y no la produce el motor: “Nos piden que esperemos, que esperemos, pero ya llevamos 34 días y ahora aparece esta bomba”.
Rosa maría juncal - Mujer de José Carlos Meira
Esta vecina de Moaña sigue reacia a hacer comentarios sobre el secuestro a los medios de comunicación. Tan sólo confirmó ayer que había recibido por la mañana la llamada de su marido desde el Alakrana, que no podía decir nada más que “no están bien a bordo”. La casa armadora vasca la volvió a llamar ayer para anunciarle una reunión, pero no entró en detalles sobre sus informaciones, disculpándose con un “no puedo seguir hablando”.