P.P. - VIGO
Conxemar registró ayer una intensa actividad, más acusada que en la jornada inaugural, cuando fue general la percepción de que, respecto a años anteriores, la afluencia de clientes y visitantes era menor y más lenta. Ayer, sin embargo, la presencia d eprofesionales fue constante y numerosa y los pabellones y puestos donde el más de medio millar de expositores ofertan su producción, revivieron bullicio comercial.
La crisis, sin embargo, planea sobre la feria y las voluntades de los asistentes, como todos los consultados reconocen.Así,recuerdan que es tradicional que en Conxemar se establezcan y fijen los precios para la próxima campaña y este año los precios van a la baja, en un índice que se sitúa alreddeor del 8%, en cálculos del propio presidente de Conxemar, José Luis Freire.
Otros consultados señalan también, como otro de los efectos más directos de la crisis sobre los resultados de los negocios en Conxemar, la cautela compradora.
"La feria va bien, los contactos con nuestros compradores tradicionales y con los nuevos se mantienen más o menos como siempre pero la verdad es que este año se tarda mucho más en cerrar las operaciones", explica un portavoz de uno de los pabellones empresariales.
Así detalla que Conxemar fue durante todos los años precedentes también el lugar donde se cerraban buena parte de los compromisos de compra y precios de los productos para la próxima campaña de Navidad. "Mientras otros años las operaciones se cerraban a finales de septiembre o principio de octubre coincidiendo con la feria, este año, se tarda más en concretar los negocios porque los compradores esperan y apuran hasta el último momento, quizás hasta noviembre, esperando las reacciones de los consumidores o algún cambio de tendencia y movimiento de precios que les pueda interesar", señalan.