A.A. DE LARRIVA - VIGO
"Un suspenso en idiomas". Así de tajantes se mostraron mucho de los empresarios y visitantes que participaron en esta edición de la World Fishing Exhibition. La falta de traductores e interpretes proporcionados por parte de la organización de la feria provocó malos entendidos y que se perdiesen acuerdos y se dejase de hacer contactos. Se convirtió así en el principal problema del encuentro internacional, que reunió a personas de 112 países diferentes.
"¡Es la primera vez en tres días que alguien se dirige a mí en inglés!", exclamaba ayer un profesional chino. Las indicaciones por señas y vagos dibujos desesperaron a algunos compradores, que acababan por marcharse al no ser capaces de hacerse entender.
Una mujer británica no sabía como explicarle a un joven venezolano la calidad del material de sus nasas. Un empresario argentino ponía cara de estrañado cuando se dirigían a él en inglés. El acento de un joven taiwanés al expresarse en inglés dificultaba la comprensión. La falta de conocimientos del vocabulario anglosajón para términos técnicos en cuestiones de pesca por parte de otro comercial taiwanés bloqueaba su contacto con los demás empresarios.
Las situaciones bizarras se repitieron y el parecer era común: "¡Necesitábamos que nos proporcionasen intérpretes para poder entendernos hablando inglés!".
"¡En gallego sí que no!"
Se palpaban la lengua y el acento gallegos en el recinto ferial vigués, entre visitantes y expositores –74 stands pertenecían a firmas autóctonas. Se celebró el Día de Galicia, con discursos en gallego y la feria resaltó en todo momento su identidad global dentro de la capitalidad de pesca gallega.
Sin embargo, el uso de este idioma fue vetado a la hora de pedir información. Al dirigirse a uno de los puestos de Organización para solicitar una indicación en gallego, la joven rehusó atender la pregunta, contestando de forma airada y despreciativa: "¡En gallego no, eso sí que no!".