P. PIÑEIRO - VIGO
Va para los cien años de actividad y ahora afronta el futuro con un cambio en su oferta que les ha hecho ser pioneros en España. Se trata de la conservera Antonio Pérez-Lafuente, ubicada junto al muelle de Vilanova de Arousa y que desde hace unos días ha convertido a su marca "Pan do Mar" en la primera firma española en contar con certificación de conserva de pescado ecológica.
El marchamo concedido por el Consello regulador de Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) se ha fijado en los ingredientes vegetales de la salsa que acompaña al pescado, cuyo origen procedente de la "pesca artesanal y no depredadora" aún no puede ser certificado.
Así es que en el logro de la certificación se valoró la procedencia ecológica del aceite de oliva andaluz empleado en el proceso de producción, lo mismo que la procedencia de la agricultura ecológica de las cebollas compradas en Lugo o del perejil que llega desde Vilalba. "Es lo que encarece un poco más esta conserva, como un 15%, porque los productos ecológicos que usamos son un poco más caros", explica.
La compañía arousana lleva cuatro años con esta producción diferenciada de su oferta tradicional o convencional, que continúa en la nave de Vilanova, lo que obliga a un calendario de producción diferenciado.
Tras la experiencia de estos primeros años sin certificado oficial y en vista de la buena aceptación de su producto en Alemania, Austria, Francia o el Reino Unido, con índices del 15% de consumo de producción ecológica, y también en parte del mercado español más receptivo a esta propuesta, la compañía inició el proceso de reconocimiento oficial de su producción ecológica "por tranquilidad y seguridad para los clientes".
La compañía se propone ahora promocionar su oferta en foros nacionales entre profesionales de la cocina y las tiendas especializadas, lo mismo que en ferias internacionales.
De momento, la apuesta trata de localizar un nicho de mercado en un sector con "muchas empresas ofreciendo lo mismo y creemos que el futuro en parte va por esta vía", señala Pérez-Lafuente, cuya línea ecológica es ya el 30% de su producción de su fábrica, cuya facturación anual ronda los 3 millones y que destina el 90% de su gama ecológica a la exportación.