15 de febrero de 2018
15.02.2018
Fútbol sala - Primera División Femenina

El regreso de la hija pródiga

Iria Saeta jugará con el Poio Pescamar contra el club que fue su casa durante los últimos diez años

15.02.2018 | 03:28
Iria Saeta durante el partido de la primera vuelta en A Seca contra el Cidade das Burgas. // Gustavo Santos

El Poio Pescamar-Cidade das Burgas estaba marcado en el calendario de Iria Saeta como el partido más importante de la temporada. El componente sentimental multiplica las ganas que la goleadora rojilla tiene de formar parte de este derbi gallego. Cuando la jugadora decidió cambiar de aires este verano cerró un capítulo de una década de fútbol vistiendo los colores verde y blanco del equipo ourensano. Este sábado todos los recuerdos volverán de golpe a su memoria cuando vea a las jugadoras que fueron sus compañeras en un campo en el que se cansó de anotar goles.

Hay partidos que trascienden de lo deportivo para darse un baño de sentimentalismo. El Cidade das Burgas-Poio Pescamar que se disputa este sábado en Ourense quizá no parezca más que un derbi gallego entre dos equipos que pelean por objetivos muy diferentes, pero para una jugadora rojilla es el partido más esperado de la temporada.

Iria Saeta, el fichaje estrella del club conservero en el pasado mercado veraniego, se medirá a su pasado. Muchos años de fútbol y, sobre todo, de goles es lo que tendrá en frente este fin de semana cuando salte a la cancha del pabellón ourensano de Los Remedios. "Cuando salió el calendario hasta se me iba la vista para los partidos de Cidade por costumbre, lo que primero busqué es cuando volvía a Ourense, la verdad", cometa la jugadora. No es para menos, Saeta defendió los colores verde y blanco del Cidade das Burgas durante una década, siendo la líder del equipo y acabando como la máxima goleadora de la liga en las dos últimas campañas.

No fue una decisión fácil para la futbolista la que le empujó a cambiar de aires este verano, pero lo hizo pensando en su carrera. "Creí que era el momento oportuno de dar un cambio. Después de ser la máxima goleadora de la liga los últimos años, entendía que la repercusión que estaba teniendo me podía dar la oportunidad de buscar nuevos retos. Mi idea era la de vivir profesionalmente del fútbol sala y el Poio fue el destino que me dio esa opción".

Aun así, los cambios siempre son duros al principio y la jugadora recuerda que a su llegada a Poio "costó un poquito porque llevaba mucho tiempo con la misma gente y el entrenador. Se hace raro no tener de inicio quizás tanto peso en el equipo, yo estaba acostumbrada a jugar con jugadoras más pequeñas en su mayoría y Poio es diferente. Pero la verdad es que no me costó mucho la adaptación y todas las compañeras me pusieron las cosas bastante fáciles".

El partido lo afrontan ambos equipos con hambre de victoria. El Poio para no seguir perdiendo fuelle con respecto a los puestos de Copa del Rey y el Cidade para seguir peleando por una permanencia que cada vez se le pone más cuesta arriba. Desde la distancia Iria sigue con tristeza el rumbo de sus ex compañeras. "Es una pena que después de tantos años en Primera tengan que estar pasando por esto, pero nosotras tenemos que estar centradas en nuestro objetivo de cerrar cuanto antes nuestra clasificación para la copa y para ello tenemos que ganar", sentencia la rojilla.

Serán muchas emociones en una pista que fue su casa. Los automatismos ya están claros a la hora de saber que el rojo es su equipo a partir de ahora, pero a la hora de enfilar los vestuarios la cosa es diferente. "No es la primera vez que juego allí de visitante, ya me tocó al jugar contra el Envialia en la Primera vuelta. Pero sí que se hace raro cambiarse en un vestuario diferente", comenta.

Saeta es consciente de la importancia de dejar a un lado los sentimientos para centrarse únicamente en el fútbol. "Es complicado, son muchos años allí y al final las rivales son todas mis amigas y enfrentarse a ellas es complicado. Más cuando es en un campo en el que llevo jugando toda la vida. Pero yo ahora mismo me debo al Poio y, a pesar de que al Cidade le deseo lo mejor en todas las jornadas que vengan después a esta, cuando salgo al campo lo que quiero hacer es ganar".

Amistad, sentimientos y emociones quedarán por lo tanto a un lado este sábado para la máxima goleador del Poio Pescamar. Al fin y al cabo, las amigas seguirán siendo amigas cuando el árbitro decrete el final del partido e Iria confía en sus compañeras actuales y las que lo fueron hace no tanto tiempo para que a final de temporada todas festejen juntas la consecución de los objetivos que tienen marcados.

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