21 de noviembre de 2017
21.11.2017

La historia interminable

El Pontevedra ya ha perdido un total de 8 puntos del minuto 89 en adelante en lo que llevamos de temporada - Los tres goles encajados en Guijuelo vienen por falta de tensión y concentración defensiva

21.11.2017 | 04:49
Luisito durante un entrenamiento en Príncipe Felipe. // R.Vázquez

Se dice que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. Ateniéndose a esta premisa, queda claro que el Pontevedra es el equipo más humano de todos cuantos están jugando en la categoría. Los viejos errores no dejan de repetirse y el Pontevedra cae una y otra vez en los mismos minutos fatídicos que ya le quitaron muchos puntos antes.

El partido en Guijuelo es una derrota de un punto. En ningún caso se puede hablar de buen resultado un partido fuera de casa que se acaba empatando cuando se lleva al minuto 75 con 0-3 y al 91 con 1-3. Y eso que el Pontevedra fue capaz de anotar tres goles a un rival que hasta entonces solo había recibido 10 en 14 partidos, y eso que los granates se supieron adaptar bien a un campo complicado de hierba artificial, y eso que los hombres de Luisito jugaron provablemente los mejores 90 minutos fuera de casa desde que están en Segunda B. Todos esos mimbres que hicieron de la casa granate una robusta construcción a lo largo del tiempo reglamentario se volvieron simple paja en los cinco minutos finales. El Pontevedra firmó su particular obra de arte para después tirarle por encima un cubo de pintura negro.

Y con todo esto, la pregunta que ahora se hace todo el mundo en el seno pontevedrés es la más preocupante de todas. ¿Qué necesita el Pontevedra para ganar un partido? Si un 0-3 mediada la segunda parte no es suficiente, está claro que algo falla. Los viejos errores del pasado, perdiendo y empatando partidos en el tiempo añadido, lejos de solucionarse en Guijuelo, se acrecentaron.

Por fortuna no todos los equipos de la liga atacaron sin nada que perder como los salmantinos el pasado domingo. Hace dos jornadas el Navalcarnero se conformó con el empate en Pasarón y no quiso jugar con la ansiedad lerezana en los minutos finales para tranquilidad del equipo y de todos los aficionados.

Puntos perdidos

El Pontevedra tendría hoy 24 puntos y sería sexto clasificado de no ser por el dichoso tiempo añadido. Los dos puntos perdidos en Guijuelo han sido solo unos más para una colección que ya tenía en su haber los dos del Toledo y el Fabril en casa y el de Ponferrada. A esto hay que unir la derrota en Talavera en el 89. En total ocho puntos perdidos y 5 partidos de 15 en los que se pierden puntos en el último suspiro. Se achaca esto a un fallo de "falta de concentración", lo cierto es que aun no se le ha puesto solución independientemente de que el problema tenga o no un nombre.

Miedo

Miedo es la palabra más adecuada para referirse a lo que le ocurre al Pontevedra cuando ve que está a punto de llegar a la orilla y no sabe si lo va a conseguir hacer con vida. Ese miedo muta en psicosis cada vez que el rival ataca y esto provoca errores imperdonables en defensa como permitir que uno de los especialistas del Guijuelo en el juego aéreo remate libre de marca un saque de esquina con 2-3 y con el tiempo cumplido. No se entiende tampoco, si no es usando la etiqueta del miedo, el cambio de Añón por Goldar después del primer gol chacinero para acumular más defensores en el terreno de juego. Más defensores no fue igual a mejor defensa y esto queda bien reflejado analizando los goles encajados el domingo por el Pontevedra y viendo que todos ellos llegan por errores defensivos de falta de intensidad o concentración.

Revolución

Se le pueden achacar muchas cosas a Luisito por la falta de buenos resultados en este comienzo de competición, pero lo que sería injusto decir es que el entrenador de Teo no está haciendo cambios para tratar de que las cosas mejoren. Luisito no ha parado de mover piezas en sistema, alineación y convocatorias para tratar de dar con la tecla oportuna. Ante el gran rendimiento que los granates dieron por juego ante el Navalcarnero, apostó por el mismo sistema de tres centrales en Guijuelo con el único cambio de Berrocal por Etxaniz, que además le salió bien. La revolución esta vez llegó en la convocatoria y en forma de descartes. Sorprendentemente el de Teo decidió dejar fuera a su único lateral derecho puro, Miguel Ángel Muñoz, junto al lesionado Jimmy y también a Carlos Ramos e Iván Martín. Más sorprendente aun fue la inclusión en la lista del canterano Fernando Lezcano, sobre todo teniendo en cuenta que en esta ocasión otros jugadores se quedaron en casa para que él pudiese viajar al contrario de lo que pasó en la primera semana de liga para jugar ante el Celta B. La revolución que se anuncia para el mercado invernal empieza a dejar ver algunos nombres.

Etxaniz

Dentro del regusto amargo que deja el último partido del Pontevedra, hay un hombre que puede salir reforzado. El delantero vasco Ion Etxaniz consiguió ver puerta de una vez por todas esta campaña y lo hizo además con doblete. Tras estrenarse hace ya varias semanas en su cuenta goleadora desde el punto de penalti y errar varias oportunidades claras hace dos semanas ante el Navalcarnero, Luisito apostó por él en el once titular en lugar de por Berrocal. Él respondió a esta confianza con aquello que el año pasado en Gernika supo hacer muy bien y que por momentos en esta campaña parecía que se le había olvidado; hacer goles. Dos tantos de chico listo, aprovechándose mejor que nadie de los errores atrás de su oponente y resolviendo con solvencia delante de un portero que además era el Zamora de la categoría.

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