20 de noviembre de 2017
20.11.2017

El Pontevedra se ahoga en sus miedos

El equipo lerezano dilapidó sus tres tantos de ventaja en un nuevo tiempo añadido en el que encajó dos goles - La escuadra granate se había puesto 0-3 a base de solidez y oficio al aprovechar los errores rivales

20.11.2017 | 04:13
Kevin disputa el balón ante un jugador del Guijuelo. // Área 11

Sucedió por enésima vez. Pero fue más inexplicable que nunca. Cuando parecía que los males con los goles en los minutos finales no podían ir a más, el Pontevedra se superó. El conjunto granate se ahogó en sus propios miedos y se dejó dos puntos en Guijuelo tras dilapidar una ventaja de tres tantos que dejaba el partido sentenciado a falta de menos de 20 minutos para el final.

Pero en el subconsciente del Pontevedra seguían reposando los trágicos finales del puñado de los seis encuentros anteriores en los que la escuadra lerezana había dejado escapar puntos que ya tenía en el bolsillo. Y el guión de la temporada todavía tenía hueco para un nuevo trauma.

Porque dos cabezazos de Pino y Jonathan Martín, cuando el partido moría, evitaron que el equipo pontevedrés retomase la senda del triunfo cuatro jornadas después. Del 0-3 en el minuto 72 al 3-3 en el 94. Ver para creer.

Sobre todo porque nada hacía presagiar el terrible final para los intereses visitantes. La primera parte estuvo marcada por el tempranero tanto del Pontevedra cuando se rebasaba el cuarto de hora de juego. Julio Algar impactó con el pie de Etxaniz dentro del área y el colegiado no dudó en señalar el punto de penalti, desde donde el propio Añón superó a Kike a pesar de que el meta adivinó las intenciones del jugador del Pontevedra desde los once metros y llegó a tocar el balón.

Antes, ya había pedido penalti el Guijuelo por unas posibles manos de un zaguero granate dentro del área, pero el árbitro entendió en este caso que eran involuntarias e hizo caso omiso a las protestas chacineras.

Había salido con muchas dudas el Pontevedra al partido, algo agazapado atrás y con poca paciencia para combinar. Pero con el paso de los minutos, las incertidumbres se fueron disipando. Llevaba la batuta del juego el Guijuelo, pese a todo. Sin embargo, a partir de tres cuartos de campo todas las acciones de los de Jordi Fabregat morían.

La respuesta del Guijuelo al tanto pontevedrés fue un disparo de Manu Dimas que no encontró puerta. El delantero chacinero se estaba mostrando como el hombre más activo de su equipo, cayendo continuamente a banda, y gracias a su velocidad ponía en jaque a la zaga granate, pero la retaguardia de Luisito lo tenía medianamente controlado.

Partido controlado

En los mejores minutos del Guijuelo, sin embargo, era David Añón quien tenía en sus botas el 0-2 en un disparo a bocajarro que desbarató Kike con una intervención felina que sacaron a relucir los reflejos del cancerbero chacinero.

Después el partido entró en una fase de sopor que benefició a los intereses del Pontevedra, que en eso momentos se encontraba por delante en el marcador y no quiso arriesgarse a recibir un gol antes del descanso. Aun así, Jorge Hernández volvió a poner a prueba a Kike al filo del intermedio y a renglón seguido Kevin hizo lo propio.

Los granates habían llegado al tiempo de asueto mucho más enteros que su rival. No obstante, el 0-1 no daba tranquilidad al equipo de Luisito de cara a la segunda parte.

Tras el paso por vestuarios, como no podía ser de otra manera, decidió dar un paso adelante el Guijuelo, pero con el equipo chacinero volcado sobre la portería de Edu llegó el 0-2, obra de Etxaniz con un disparo pegado al palo. El punta aprovechó la pasividad de la defensa local y anotó su segundo gol del curso.

El tanto sacó durante unos minutos al Guijuelo del partido, pero poco a poco el equipo chacinero fue sobreponiéndose. Lo intentaron los charros por mediación de Luque, pero Edu, bien colocado, abortó el peligro.

El tercer tanto del Pontevedra debería haber sido una losa demasiado pesada para el Guijuelo, pero no lo fue. Se equivocaron los de Fabregat en una salida de balón y facilitaron al gol a Etxaniz. Era el día de Jon y una tarde feliz para el Pontevedra, que ganaba 0-3. Algo que no se recordaba desde la etapa en Tercera División.

De hecho, tal era el estado de felicidad que ni el tanto de Manu Dimas hacía presagiar el caótico final. El partido languidecía y el Pontevedra no pasaba excesivos apuros. Pero Pino encontró el gol y las piernas vestidas con medias granates empezaron a temblar hasta el 3-3 final que deja al Pontevedra con más puntos y, a la vez, con más dudas.

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