El Pontevedra exhibe su pegada

Los granates ofrecen una gran imagen ante un impotente Mutilvera que se vio superado en todo momento por las arremetidas locales - El delantero Mario Barco fue titular y debutó oficialmente con doblete

29.08.2016 | 04:10
Remate de cabeza de Mario Barco que significó el primer tanto de la tarde ayer en Pasarón. // G. Santos

Gran partido del Pontevedra en lo que fue el debut oficial en casa esta temporada. Los granates tuvieron una gran carta de presentación ante su afición contra un rival que no tuvo su mejor tarde y se vio en todo momento superado por un Pontevedra muy activo en ataque y que demostró tener gran pegada arriba, sobre todo en los segundos 45 minutos. Todos los nuevos fichajes debutaron ayer oficialmente en casa a excepción del portero suplente, Santi Canedo.

Menos de 60 segundos tardó el Pontevedra en generar su primera ocasión de peligro. David Añón no alcanzó a rematar un centro llovido desde la banda izquierda y que la defensa rival no alcanzó a despejar. El balón fue recogido por Abel Suárez dentro del área grande, que se abrió hueco para cargar la pierna derecha y envió su disparo seco desviado a escasos centímetros de la portería navarra.

Ese fue el guión a seguir durante los primeros 45 minutos. El Pontevedra salió a morder y no dejar jugar a un rival que no tuvo problemas en ceder el cuero a los locales, tal y como pronosticaba ya en la previa Luisito, para así esperar su oportunidad a la contra.

Los granates dispusieron de hasta tres ocasiones claras para irse al descanso por delante en el electrónico. La primera en el ecuador de la primera parte con la ex pareja del Somozas formada por Añón y Mario Barco. Ambos jugadores demostraron la buena conexión que ya existía en la ferroltera para hilvanar una buena jugada dentro del área que finalmente quedó en nada al disparar Mario Barco muy centrado cuanto tenía metros por delante para continuar la jugada al encontrarse sólo frente al portero.

Dos minutos después fue el lateral vasco Javi Bonilla el que probó suerte con un disparo de falta por el flanco derecho que apuntaba a la escuadra izquierda de De Prados, pero que se marchó desviado por poco. Mario Barco volvió a tener el gol en sus botas a la media hora de juego en una jugada muy rápida en la que Abel robó un balón muy cerca del área del Mutilvera para poner un centro cerrado que el jugador cedido por el Lugo no alcanzó a rematar por muy poco a pesar de lanzarse a por el remate.

Los navarros, por su parte, trataron de sacudirse la presión con tímidas arremetidas sobre la portería de Edu pero el meta granate apenas contabilizó actuaciones de mérito en la primera mitad ante las intentonas de un cuadro navarro que por momentos abusó del juego directo. Sin que el marcador se moviese el encuentro llegó al descanso con la sensación de que el Pontevedra estaba siendo superior pero precisaba afinar su puntería para poder abrir definitivamente la lata.

Más madera

En una intención clara de ir a por los tres puntos el Pontevedra introdujo cambios ya en el descanso. Íker Alegre se sumó a la partida para equilibrar el peligro por las dos bandas. Poco después el cambio fue todavía más ofensivo y Luisito retiró a un central como Portela para dar su oportunidad a Mateu Ferrer en el que fue su debut en casa.

Las cosas no tardaron en salirle bien al de Teo tras sus cambios. Tan solo cinco minutos después de introducir a los dos delanteros, Mario Barco anotó el primer gol del encuentro en un remate franco de cabeza que el riojano envió al fondo de la red tras beneficiarse de un centro teledirigido de Íker Alegre.

La pólvora no se mojó tras el gol. El Pontevedra no se conformó y siguió atacando para ampliar todavía más su ventaja cuatro minutos después. Otra vez Mario Barco fue el autor del tanto después de una falta lateral puesta en juego por Bonilla y que tras varios rechaces, el "nueve" granate se encargó de transformar a gol con un potente chut ante el que nada pudo hacer De Prados.

Con el marcador de cara, el Mutilvera trató de revolverse y buscar acortar distancias. Lo pudo hacer a falta de quince minutos para el final, pero el gol de Ibero fue anulado por el colegiado por un ajustado fuera de juego que fue protestado por el banquillo visitante con insistencia. Poco más en ataque de los navarros, cuya única ocasión clara a partir de ahí fue un disparo lejano que Edu detuvo con sobriedad.

Encarando los últimos minutos del encuentro llegó la jugada más fea del partido. Monreal derribó en la frontal del área a Íker Alegre en una dura entrada que le costó la roja directa y que hizo temer por una lesión del extremo, que venía de superar un esguince de rodilla y fue duda para el encuentro de ayer hasta última hora. Por fortuna el golpe solo quedó en un susto y fue el propio ex jugador del Logroñés el que se encargó de lanzar la falta de forma magistral para batir por bajo y pegado al palo al meta navarro y poner el 3-0 definitivo.

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