El Pontevedra, falto de rodaje y pólvora

El Valladolid sale victorioso de Pasarón por tercer año consecutivo en un duelo que se resolvió a balón parado y en el que los granates concedieron poco en defensa - Ocho de los nuevos fichajes salieron desde el inicio

01.08.2016 | 03:29
Jacobo controla el balón durante el partido de ayer con Mouriño. // G. Santos

Dicen que no hay dos sin tres, y eso precisamente es lo que ayer puso en práctica el Real Valladolid para llevarse por tercer año consecutivo el trofeo Ciudad de Pontevedra en un encuentro de poca brillantez por ambas partes que respondió al clásico esquema de pretemporada con pocas ocasiones. Los granates demostraron que todavía están algo faltos de rodaje y empaque pero apenas pasaron apuros atrás y concedieron menos facilidades que el pasado sábado ante el Celta B. El equipo tiene tres semanas para conjuntarse y seguir mejorando de cara al inicio liguero en Guijuelo.

Luisito sacó ayer en Pasarón un once muy distinto al del sábado en Moraña para recibir a todo un Segunda como el Valladolid. Ya sin jugadores del filial en el once de inicio, el de Teo hizo repetir de inicio a Jacobo Trigo y Gonzalo con respecto al sábado y dio la alternativa en la portería a un Santi Canedo que contra el Celta B estuvo en el banquillo los 90 minutos.

El primer once del Pontevedra ente su público fue el formado por Santi Canedo en portería, Miguel, Trigo, Capi y Bonilla en defensa. Trivote con Gonzalo, Abel y Kevin Presa y por delante una línea de tres con Íker Alegre, Añón y Álex González. Muchas caras nuevas por lo tanto ya que la afición pontevedresa pudo disfrutar desde el inicio de hasta ocho de los nueve fichajes en el once. Portela fue la única novedad que se quedó en el banquillo.

En cuanto al problema del "nueve", Luisito solucionó el vacío momentáneo en la posición alineando a David Añón como hombre más centrado mientras que Lezcano y Wadir esperaron la oportunidad de demostrar su calidad en la segunda parte.

La primera mitad transcurrió con muy poco trabajo para los dos porteros, la mayor parte del juego se desarrolló en el medio del campo y los acercamientos al área contraria de uno y otro equipo fueron tímidos e inconclusos. El Valladolid hizo valer su mayor oficio en el campo y que lleva una semana más de trabajo que los granates llevando el peso del encuentro pero sin conseguir incomodar al Pontevedra demasiado.

La ocasión más clara de los primeros 45 minutos para los de Pasarón llegó a la media hora de juego con un tiro lejano de un Íker Alegre que volvió a dejar señas de su facilidad de desborde por la banda derecha. Su disparo lo detuvo sin dificultades el guardameta pucelano Pau Torres. Minutos después fue David Añón el que no alcanzó a rematar de cabeza un centro lejano de Bonilla que se fue envenenando y a punto estuvo de darle un susto a la zaga de los blanquivioletas.

El último cuarto de hora del encuentro fue de mayor dominio visitante y Sergio Marcos rozó el primer tanto del partido con una jugada personal dentro del área chica que acabó despejando la defensa lerezana.

Con el partido ya esperando al descanso llegó el único tanto de los de Paco Herrera. Ibán Salvador envió al fondo de la red una falta desde la frontal que el árbitro había mandado previamente repetir y que le costó a Capi la tarjeta amarilla. Sin tiempo para más, el encuentro llegó al tiempo de descanso con la balanza desequilibrada para el lado vallisoletano.

Para la segunda parte Luisito introdujo tres cambios y Wadir, Portela y Álex Fernández entraron en el campo en sustitución de Gonzalo, Álex González y Abel . Estos relevos hicieron modificar un poco las posiciones de Trigo, que pasó de central a medio centro, y Añón que basculó hacia la banda izquierda.

El arranque del segundo periodo fue de mayor acoso pucelano, con los blanquivioletas volcados arriba y llevando peligro sobre la portería defendida por el recién llegado Santi Canedo. Juan Villar tuvo la oportunidad de ampliar la ventaja visitante a los dos minutos de la reanudación con un potente disparo cruzado.

El Pontevedra se fue poco a poco sacudiendo la presión rival pero sin conseguir generar ocasiones sobre la otra portería, demostrando quizás esa ausencia de un rematador que todavía se busca en el mercado y una falta también de rodaje que tienen que ir ganando a medida que avancen los entrenamientos y los amistosos. Mediada la segunda parte el banquillo pontevedrés se fue moviendo para dar entrada en dos tandas primero a Jacobo y Miki y después a Bruno y Mouriño.

En un duelo falto de acercamientos al área, cualquier tímida ocasión es un oasis. Y eso se encontró el Pontevedra a diez minutos del final con una rápida internada de Miguel por banda derecha y posterior remate de Miki que se estrelló en el lateral de la red pucelana. Minutos después llegó la respuesta del cuadro que entrena Paco Herrera con un gran remate de José que obligó a Santi Canedo a lucirse y realizar su primera intervención clara del encuentro en la que fue la última jugada destacable de los 90 minutos.

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