El fútbol es injusto con el Ribadumia

Los aurinegros consiguieron igualar la contienda, pero un fallo en la salida del balón acabó decantando el partido a favor del Rápido - El árbitro anuló un gol a los locales y no concedió otro "fantasma"

23.11.2015 | 04:07
Jon trata de interceptar un disparo de Gabi Misa ante la mirada de Fran Matos y Tomás. // Iñaki Abella

El fútbol es muchas veces injusto, pero con el Ribadumia está siendo cruel. El equipo de David Sierra es capaz de poner contra las cuerdas a equipos de mayor entidad, de crear numerosas ocasiones, incluso de superar muchas de las adversidades con las que se encuentra en cada partido, pero siempre un pequeño error acaba dando al traste con todo el trabajo realizado durante el partido. El encuentro de ayer fue un ejemplo del mal fario que persigue al Ribadumia, ya que puso en muchos aprietos al colíder de la categoría, que tuvo que sudar para llevarse los tres puntos.

El inicio del encuentro ya se convirtió en un mal presagio para los locales, que veían como una falta concedida en la frontal del área permitía a Carlos Pereira abrir el marcador. Todavía era el minuto 6, y lo que suponía un importante mazazo se convirtió en una forma de espolear al Ribadumia. Tan solo un minuto después de encajar el tanto, una bonita jugada de los aurinegros finalizó con un disparo envenenado de Nando que desvió con muchísimos apuros Sergio Ríos. El rechace le cayó a Hugo que envió el balón al fondo de las mallas, aunque el tanto fue anulado por una dudosa posición de fuera de juego.

El Ribadumia comenzó un asedio al área visitante que se traducía en numerosas oportunidades de gol, especialmente a la salida de los saques de esquina. De esa forma la tuvo Aram en el minuto 22, pero su cabezazo fue despejado con muchos apuros por el meta visitante. Tan solo tres minutos después, Miguel Vázquez prolongó el balón en un córner, pero Changui no acertó a rematar con toda la portería para él.

El Rápido se refugiaba en su campo y recurría a las contras para tratar de matar el partido. La velocidad de sus hombres de ataque se puso de manifiesto en el minuto 35 con dos ocasiones muy claras. La primera de ellas vino de un balón que agarró Vilas en su campo, en su cabalgada, filtró un balón a Tomás, pero el delantero vigués no supo precisar su disparo cuando se encontraba solo ante Manu Táboas. La segunda llegó en una pérdida de balón en la jugada inmediatamente posterior. Carlos Pereira se plantó solo ante Manu Táboas, pero acabó estrellando el balón en el meta local, que le aguantó perfectamente. Antes de que llegase el descanso, Changui consiguió cabecear un centro que acabó en las manos de Ríos.

Conscientes de la necesidad de los puntos, el Ribadumia se lanzó a por el empate desde el pitido inicial de la segunda parte. Con verticalidad y abriendo el juego por las bandas, los aurinegros comenzaron a generar ocasiones de peligro, pero sin efectividad. En el minuto 52 Changui cazó un balón en el área, pero su disparo envenenado fue desviado de manera providencial por Martín Barreiro a córner. A la salida del mismo, Gabi, pese a ser el más bajo de la multitud de jugadores que se encontraban en el área, logró conectar un cabezazo que se estrellaba con violencia en el larguero. Changui y Hugo volvieron a disponer de oportunidades, pero el empate no llegaría hasta que Martín Barreiro desplazó a Changui en el área cuando iba a rematar. El propio delantero se encargó de anotar la igualada.

El Ribadumia parecía haber conseguido lo más difícil y parecía que el partido se le ponía de cara, sobre todo cuando, en el minuto 64, Oki veía la segunda tarjeta amarilla por protestar. Sin embargo, una pérdida de balón en el centro del campo, tan solo un minuto después de la expulsión, permitió a Vilas iniciar un slalom en el que fue sorteando contrarios. El extremo vigués soltó un latigazo que fue rechazado entre Manu Táboas y un defensa, con tan mala suerte que el balón acabó golpeando en Carlos Pereira para colarse mansamente en la portería local.

Lejos de venirse abajo, el Ribadumia recurrió a la casta para tratar de igualar la contienda. Sierra movió el banquillo y metió toda la artillería de la que disponía en el banquillo, lo que obligó al Rápido a recular todavía más y a perder tiempo con lesiones.

Fran Matos desde lejos, Agus de chilena o Paco desde fuera del área lo intentaron sin suerte. Precisamente este último jugador fue el protagonista de la jugada más polémica del encuentro. Corría el minuto 93, cuando Paco agarró un balón en el borde del área y lanzaba un zapatazo que llevaba camino de gol. Sin embargo, Sergio Ríos realizó una estirada espectacular desviando el balón, que rodó por la línea de gol, dando tiempo al portero a meter la manopla en una segunda ocasión. Los jugadores del Ribadumia reclamaron con insistencia el tanto, pero el árbitro se negó a otorgarlo. Es más, acabó expulsando a Pablo Silva en las protestas. El encuentro se extendió hasta el 95, pero el Ribadumia ya no consiguió crear ocasiones para lograr el empate. El pitido final del colegiado dejó la imagen de varios jugadores locales hundidos.

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