J. C. / VIGO
Los dos últimos tropiezos del Celta en la Liga -Castellón y Eibar- le obligan a afrontar los diez partidos que restan de Liga en Balaídos como si fuese una carrera contrarreloj. Esos treinta puntos en juego serán indispensables para optar a uno de los puestos de ascenso, siempre y cuando se añadan algunos más lejos de Vigo. El premio para llegar a Primera División se decidirá posiblemente entre quienes superen la barrera de los setenta puntos, el doble de los que poseen ahora mismo los célticos. Mañana, ante el Polideportivo Ejido, comienza la cuenta atrás para la escuadra que dirige López Caro.
El objetivo de blindarse en el coliseo vigués resulta complicado para un equipo con un pobre balance en casa desde que comenzó el campeonato: obtuvo 17 de los 33 puntos en juego; o lo que es lo mismo, ganó cuatro partidos, empató cinco y perdió dos.
Con esta trayectoria, el Celta se ha ganado a pulso el ser uno de los menos fiables de la categoría cuando juega ante su afición. En esta particular clasificación sólo le superan con peores registros siete clubes: Racing, Xerez, Hércules, Sporting, Albacete, Nástic y Poli Ejido. De éstos, solamente los gijoneses -con 36 puntos- mantienen aspiraciones de podio. Por contra, el conjunto de El Ejido, que ocupa la última plaza, ha logrado un punto menos que los célticos en este apartado.
Con margen todavía para reaccionar, en el vestuario vigués no pierden la esperanza de enderezar el rumbo. Matías Lequi, por ejemplo, señalaba ayer que Balaídos no supone ninguna "presión" para el Celta, más bien todo lo contrario, según el zaguero argentino. "De una vez por todas tenemos que hacernos fuertes en casa", reconoce Lequi, para quien las dimensiones del campo favorecen a los celestes. "A mí personalmente me gusta jugar en Balaídos porque el rival te deja espacios, si bien se te cierra y te juega a la contra".
El defensa, que mañana cumplirá un partido de sanción por las dos tarjetas amarillas de Eibar, se muestra confiado en la calidad técnica de sus compañeros para "intentar hacer el mejor fútbol posible".
Transcurridas ya veinticinco jornadas de Liga, el Celta le ha ofrecido pocas alegrías a la afición. Balaídos, que la temporada pasada fue clave en el descalabro del equipo vigués, va camino de ser testigo de un nuevo fracaso deportivo.
A falta de dieciocho partidos para concluir el campeonato, el coliseo vigués aparece todavía como una posible solución para enmendar la irregular trayectoria del equipo de López Caro, que ha sido incapaz de mejorar los registros de su antecesor en el banquillo. Mientras Stoichkov sumó 7 puntos en cuatro partidos en Vigo, el técnico andaluz lleva 10 en siete compromisos.
Y ante el Polideportivo Ejido se inicia la carrera contrarreloj que puede conducir al cuadro vigués a la máxima categoría o condenarlo a permanecer en Segunda durante un periodo que nadie se atreve a calcular.