J.C.A. / VIGO
El entorno de Óscar Pereiro, tras conocerse el infundio del periódico francés, reaccionó con cierta incredulidad durante los primeros minutos aunque la calma se acabó por imponer. De hecho, los propios familiares del corredor gallego se fueron telefoneando unos a otros para serenar los ánimos y tener claro que no sucedía nada importante, nada que supusiese un motivo para la inquietud.
Carmen Sío, la madre del corredor, estaba sola en su casa cuando le telefoneó un miembro de la Peña Óscar Pereiro para comunicarle lo que acababa de escuchar en la radio. Al principio hubo cierta confusión en casa de los padres, incluso preocupación, pero la encargada de tranquilizar a todo el personal fue María, la mujer del corredor, que les hizo llegar un mensaje rotundo: "Tranquilos que no pasa nada". Y de alguna manera se acabó el asunto.
La madre del corredor, a partir de ese momento, se encargó de ponerse en contacto con el resto de familiares directos del ciclista para hacerles llegar ese mensaje. Tanto su hermano, Jonathan, como su padre, Servando, estaban en el trabajo. "Prefiero que se enteren por mí -explicó su madre- porque así no se preocupan". El problema es que contactar con el padre era difícil porque estaba en Citroën trabajando: "Bueno, se enterará al salir o allí en la fábrica se lo dirá alguien..." Carmen Sío mantenía la calma sin problemas en medio de una situación que a mucha gente puede que le hubiera superado: "Sienta mal que salgan estas cosas. Dicen que es por el asma. Lo es como yo también lo soy. No pasa nada, pero es una noticia con ganas de enredar y eso es lo que sienta mal".
La peña
Quienes estaban realmente indignados con "Le Monde" eran los miembros de la peña. Su presidente, Jaime Romero, explicaba que "parece que le quieren tomar el pelo a Óscar y es indignante. Es demasiado. Primero sale la encuesta sobre si debe o no ganar la carrera, ahora ésto. Da la impresión de que no tienen ninguna gana de que se lleve la victoria".
Romero incluso no descartaba la posibilidad de que la peña decidiese movilizarse de alguna manera: "Tenemos que hablar porque esto es increíble y hay que dejarle claro nuestro apoyo en estos momentos". Con el paso del tiempo su hermano y finalmente su padre se enteraron de lo que había surgido en Francia. El proceso se repitió. Sorpresa, tranquilidad y posterior indignación con los padres de una información que apesta. No hay un día tranquilo en Mos.