MIGUEL LUENGO / PARÍS
A Rafael Nadal su 20 cumpleaños estuvo a punto de atragantársele dos veces pero el zurdo de Manacor volvió a salir de apuros, creciéndose ante la adversidad para ganar al francés Mathieu después de casi cinco horas de lucha y alcanzar los octavos.
Ni siquiera un trozo de plátano que se le atravesó en la garganta durante el final del tercer set y que le hizo llamar al médico, ni el gran empeño de su rival fueron suficientes para doblegar la voluntad de Nadal, que obtuvo su 56 victoria consecutiva en tierra batida. Ahora le espera el australiano Lleyton Hewitt (14) en el horizonte, campeón del Abierto de Estados Unidos en 2001 y de Wimbledon en 2002, que ayer superó al eslovaco Hrbaty.
La jornada resultó especial además para el barcelonés Alberto Martín, campeón junior de Roland Garros en 1996 al vencer en la final al sueco Bjorn Rehnquist, que ha necesitado diez años para lograr su mejor resultado en París al clasificarse ayer por primera vez para los octavos de final tras derrotar al belga Olivier Rochus después de casi cuatro horas de agotadora lucha. "Estoy muy contento después de tantas decepciones aquí", señaló Beto, que se impuso por 7-5, 4-6, 6-7 (5), 6-1 y 6-4, "porque cuando pierdes en estas pistas lo pasas muy mal. He tenido que esperar mucho tiempo para ello". Beto se medirá con el francés Bennetau.
La jornada la completó el alicantino Rubén Ramírez Hidalgo, de 28 años, 79 del mundo, que dio la gran sorpresa al eliminar a su paisano, David Ferrer. Rubén espera un rival que saldrá del encuentro entre el argentino Monaco y el croata Ljubicic.
Mientras, Anabel Medina, la última española que quedaba en liza, cayó en la tercera ronda, ante la belga Kim Clijsters, segunda favorita, por 6-3 y 6-4.