Bauke Mollema (Trek) rubricó el triunfo en la decimoquinta etapa del Tour disputada entre Laissac-Sévérac L'Eglise y Le Puy-En Velay, de 189 kilómetros, en la que Chris Froome mantuvo el maillot amarillo. Mollema, de 30 años, llevó la alegría al equipo de Alberto Contador con su primera victoria en el Tour, lograda con una escapada dentro del grupo de cabeza que supo aguantar en esfuerzo solitario. Bastaron un puñado de segundos para levantar los brazos con un tiempo de 4h.41.45.

Mientras el holandés celebraba con euforia su triunfo, llegó el grupo perseguidor con Ulissi, Gallopin y Rogliz al frente, a 19 segundos. Intercalado cruzó Dan Martin, con una docena de segundos sobre el grupo de favoritos. Ese adelanto le permitió desplazar a Landa del quinto puesto de la general. No estaba en ese grupo de gallos Nairo Quintana, eliminado definitivamente de la general al ceder más de 4 minutos a sus rivales directos. El reto Giro-Tour ha dejado sin fuerzas al líder de la escuadra española.

Una etapa interesante con sustos, momentos de emoción que no evitaron que la general quedara con los 7 primeros en dos minutos. La clasificación más ajustada de la historia a una semana del final.

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Jornada rompepiernas con final escarpado, propicio para la batalla. Triunfó la escapada, inicialmente muy numerosa, con 28 corredores, muchos con calidad y experiencia como para que llegase a buen puerto. En la aventura estaba Mollema, Barguil, Martin, Pinot, Gallopin, Navarro, Roche... Una expedición de muchos quilates que abrió una diferencia suficiente para evitar la caza del pelotón, enfrascado en preparar un final con muchas trampas.

La clave estuvo en el Col de Peyra Taillade (1ª), en cuya aproximación tensó el ritmo el Ag2r coincidiendo con la rotura de la rueda trasera de Froome. Apuros para el líder mientras todos los rivales ponían asfalto por medio.

La rueda amiga de Kwiatkowski le sacó del primer apuro a Froome, luego Henao y Mikel Nieve se dejaron los pulmones tirando del líder, y finalmente Mikel Landa, sobrado de fuerzas,le reintegró al grupo principal. Una situación que no aprovechó Bardet a pesar de que su equipo, con 5 unidades se había hecho con el mando de la carrera.

Al abrigo de Mikel Landa cambió el escenario de carrera. El alavés, siempre sentado en la bicicleta y dando muestras de un estado de forma impresionante, recibió órdenes de su jefe para preparar la parte final de la etapa.

Fue Landa quien salió a por Simon Yates a 10 de meta, y es quien impone respeto con cada uno de sus movimientos. Pero el trabajo desgasta. No pudo el español atrapar a Dan Martin cuando salió disparado cerca de la meta.

No quedó otra opción que refugiarse en el grupo de donde tiró Froome para minimizar los daños en la general de Landa. Lo mínimo que se merecía su mejor gregario. Al final, todos juntos, menos Quintana, quien pasó un calvario.

Mollema, ajeno a la guerra de los gallos, vivía su momento de máxima gloria unos kilómetros por delante. El ciclista de Groningen, ganador este año del Tour de San Juan, llevó la sonrisa a la casa del Trek. Después de un Giro fallido con los galones de líder, esta victoria será un bálsamo para él.

Lector empedernido y poco dado al ruido, se estrenó en el Tour. Ya lo hizo en la Vuelta 2013, y recuerda especialmente su triunfo en la Clásica de San Sebastián 2016 porque "siempre había querido tener uno de esos gorros vascos", por la "txapela" que acredita al campeón.

El Tour disfruta hoy de la segunda jornada de descanso antes de afrontar un tramo final con todas las incógnitas por despejar. El martes aproximación a los Alpes con la montaña como escenario para nuevas batallas entre los favoritos.