Asensio irrumpe en Gdynia como estrella

España golea en su estreno en el Europeo sub-21 - Jonny y Rubén fueron suplentes

18.06.2017 | 04:55
Asensio controla el balón ante dos jugadores de Macedonia y el excéltico Denis Suárez. // Adam Warzawa

La selección española sub-21 comenzó de la mejor forma posible el Europeo de Polonia, donde busca su quinta corona continental, con una goleada (5-0) al ritmo de Marco Asensio ante una Macedonia valiente, que cedió ante el poder goleador de los de Celades, que firmaron un estreno soñado.

Asensio es un futbolista diferente. Protagonista de acciones únicas en la élite, debía de extenderlas en una competición ante rivales de su edad. Puso a todos en pie en su primer partido del Europeo, en el que maravilló con su fútbol, liderazgo y goles al alcance de muy pocos.

Dos años sin perder de una selección que eliminó a Francia, era la carta de presentación de Macedonia. De aspirar a ser la revelación del torneo a recibir un duro correctivo de una España repleta de grandes jugadores y con un ataque feroz. Los célticos Jonny y Rubén Blanco fueron suplentes.

Castigó el descaro macedonio a base de golazos. El inicio macedonio con intentos de Radeski y Nikolov, encontró respuesta con una chilena de Saúl y un zurdazo a la escuadra de Asensio. En siete minutos el partido estaba sentenciado con dos tantos espectaculares.

Kepa salvó la primera clara de Angelov tras encontrarse un balón muerto en el área chica y respondía Asensio con un tanto reservado para elegidos.

Había asistido primero a Deulofeu, que pecó de egoísmo con Sandro solo y acabó perdonando. El balón volvió a caer en Asensio, que, desde 25 metros, lo colocó en la escuadra con un zurdazo. Deulofeu firmó el tercero de penalti.

Macedonia pagaba su inocencia. Cuando buscaba de nuevo el gol, lo recibía en su portería. Un robo de Llorente le dejaba el balón a Asensio. Recorte y a la red.

Catorce disparos de Macedonia bien merecían el premio del gol, pero la suerte tampoco estaba de su parte. El travesaño repelía un derechazo de Babunski.

Asensio no perdonaba. Cogió el balón en el centro del campo con el balón pegado al pie izquierdo, con el que lanzó un disparo a la escuadra firmando el quinto. Fue el broche a un recital soberbio.

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