24 de diciembre de 2016
24.12.2016

Dos certezas y muchas dudas

Berizzo pide un mediapunta y un jugador de banda derecha a una directiva que ignora su propio futuro y el del entrenador

24.12.2016 | 02:23
Berizzo, en el partido de San Mamés. // LOF

Berizzo considera "el objetivo del semestre cumplido". El Celta sobrevive en todos los frentes. Ha alcanzado los octavos de la Copa del Rey y los dieciseisavos de la Europa League. En Liga, la desgracia de San Mamés le ha distanciado de la sexta plaza en siete puntos. Pero mantiene el descenso a nueve. Una situación confortable, en general. El entrenador argentino aprecia que sus jugadores han respondido a la exigencia de un triple frente que como grupo desconocían. Pero no se contenta. Había prometido que establecería de forma pública su postura respecto al mercado de invierno después del partido contra el UCAM Murcia y lo hizo en la rueda de prensa posterior, sin rehuir el tema. "A partir de mañana imaginaré conversar de este tema. Si queremos ir a más, necesitamos reforzarnos; con sinceridad, necesitamos aumentar el nivel, número y todo", contesta.

Berizzo avanza incluso qué posiciones desea reforzar: "No es por un capricho personal, encontramos ausencias dentro de determinados lugares como el volante ofensivo típico o inclusive la banda derecha. Ese sería mi ideario". Enseguida incluye en el discurso su condición de hombre de club, consciente de la limitaciones presupuestarias: "Lo conversaremos a partir de nuestras posibilidades. No somos un equipo que sale a solucionar las cosas en invierno ni puede gastarse lo que no tiene. Imaginaremos reforzarnos si es posible dentro de nuestras posibilidades".

Esta es la postura que asoma a la superficie. Pero que también obedece a la insatisfacción que Berizzo arrastra desde el verano. La dirección deportiva no cumplió todas las peticiones que había realizado cuando negoció su renovación. Berizzo había solicitado un portero y un mediapunta, además de las necesidades que Pione y Roncaglia sí cubrieron. El portero nunca llegó. En ataque, apareció Rossi en vez del especialista.

Berizzo ha esperado cuatro meses a reevaluar la situación. Apuestas a largo plazo como Lemos o Naranjo podrían haber cuajado de forma inmediata. El equipo podría haber caído en los torneos coperos, reduciendo a la Liga la carga de trabajo de una plantilla que sí es amplia en cuanto a número de efectivos. La situación física de Beauvue resultaba impredecible y el francés es una inversión potente y un jugador de carácter, que demandaría minutos.

Ninguna de esas circunstancias ha contribuido a calmar a Berizzo. No confía en Naranjo para ampliar la rotación en ataque. La recuperación de Beauvue va lenta. A Lemos lo ha conceptuado como interior, pero para sacarle una mínima utilidad, toda vez que no cree en él como lateral. Rossi, que comenzó con efectividad, se ha ido apagando en sus apariciones. Berizzo quiso ensayar con Orellana como volante ofensivo por delante de dos pivotes. Es una posición que el chileno conoce. Pero no salió bien ante el Leganés y cuando las lesiones se lo han permitido, Berizzo ha preferido ubicarlo en la banda. El técnico se siente limitado al 4-3-3 y querría un 4-2-1-3 que le permitiese agitar la fórmula ante determinados retos tácticos. Además están los rendimientos personales. De su disgusto por el partido con el UCAM extrae la necesidad de "revisar algunas actuaciones individuales".

Berizzo debatirá la situación con Miñambres. Al director deportivo se le multiplica el trabajo. Debe cerrar salidas antes de negociar entradas, en una aritmética delicada, que le obliga a medir bien los tiempos. Lemos, Narajo y Costas tienen pretendientes en Segunda. Señé descarta irse: "Ultimamente no estoy disputando muchos minutos, pero estoy tranquilo, cómodo".

Por política, al Celta le disgusta buscar en el mercado invernal soluciones arriesgadas, de escasa rentabilidad, a problemas puntuales. Sí se aviene a afrontar operaciones profundas cuando encajan en su planificación, como sucedió con Beauvue o Bongonda. La directiva no es tan partidaria de fichar, lo que supondría reducir la cuota de participación de hombres importantes. Eso es una dialéctica normal en las relaciones internas de un club, entre el entrenador que pide y los dirigentes que lo meditan, entre el juego y la chequera. La situación institucional enmaraña este análisis. Mouriño está centrado en su batalla por el estadio y la ciudad deportiva, a la que vincula su permanencia en el club. No ha fijado ningún plazo y eso alimenta la incertidumbre, que también se extiende al futuro del propio Berizzo. Nadie sabe si el presidente seguirá y si lo hace, si podrá renovar al entrenador que le está pidiendo esos fichajes.

De Berizzo se tiene la sensación de que en junio aprovechará el prestigio que ha adquirido y emprenderá alguna aventura de mayor caché. Pero el argentino ya ha demostrado que tiene un criterio propio en el enfoque de su carrera y aún podría aplazar su marcha. "El fútbol tiene una dinámica muy rápida, la ilusión se despierta o se desvanece rápido. Necesito también saber que esa ilusión la mantenemos viva hasta el final, vivo de esa ilusión y compito a través de la ilusión de poder competir con cualquiera", declara en Balaídos. Habla de esta campaña. Pero igual podría referirse a la venidera.

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