Varios incidentes con hinchas holandeses

Altercado en el Casco Vello antes del partido, lanzamiento de objetos dentro del estadio y de botellines fuera de él

21.10.2016 | 01:56

El regreso de uno de los grandes del fútbol continental a Balaídos, con su correspondiente corte de aficionados, generó beneficios en la ciudad, fundamentalmente en la hostelería, pero tuvo como contrapartida una sucesión de incidentes a lo largo de toda la jornada. Ninguno de consideración, al menos por los datos que se podían manejar al cierre de la edición, pero con desperfectos materiales y alguna magulladura.

Fueron más de un millar los seguidores del Ajax que viajaron a Vigo, ya fuese a través de Peinador o en coche de alquiler tras haber aterrizado en Oporto. Su presencia se hizo sentir en la ciudad desde la mañana. Aprovecharon el buen tiempo para disfrutar de las terrazas. Fue a primera hora de la tarde cuando se produjo el primer altercado. Una veintena de holandeses protagonizaron un disturbio en la Praza da Constitución, lo que obligó a un grupo de la unidad de intervención policial a actuar.

En Balaídos, los aficionados visitantes fueron ubicados en Fondo. En la zona media de esta grada se situaron los radicales del Ajax. Hubo intercambio de objetos entre ellos y algunos celtistas de Marcador. El lanzamiento no pareció masivo pero sí bastante constante. Los holandeses arrojaron trozos de asientos. La policía volvió a intervenir de forma breve. Los holandeses habían robado las pancartas de Comando y Carcamáns que colgaban sobre ellos, les dieron la vuelta y las destrozaron.

Generó peligro la celebración de los dos goles del Ajax. En cada uno de ellos se produjo una pequeña avalancha, que acabó con las vallas de publicidad estática en el suelo. Hubo seguidores que quedaron contusionados.

Por otra parte, la afición local protestó contra la retirada del triskel, unido a la simbología del Celta y que la UEFA ha prohibido por darle una significación política.

Ya al final del encuentro, los seguidores holandeses tuvieron que aguardar dentro del estadio al desalojo del resto de las gradas. Pese a la medida, se produjeron nuevos incidentes, como una turbamulta en el entorno del estadio, en la esquina de la calle Balaídos, cuando varios visitantes empezaron a arrojar botellines. Después, cuando la policía avanzó, procedieron a huir por Fragoso, dejando a su espalda desperfectos y a gente con algunos golpes.

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