El plan para adquirir el estadio es el último intento del presidente por dotar de un futuro "sólido" al club

El presidente del Celta considera que "si se paga el total de la obra (de reforma) estaría bien pagado" ► El plan para adquirir el estadio es la cuarta y definitiva gran propuesta de su mandato tras las fallidas ciudades deportivas o la adquisición del Colegio Hogar

19.10.2016 | 12:34
Carlos Mouriño, junto al vicepresidente Pedro Posada, durante su comparecencia de ayer. // José Lores
Estadio de Balaídos
TRIBUNA LIBRE
Francisco Hdez. Vallejo

Carlos Mouriño situó el proceso de venta que vive el Celta en un nuevo escenario. Después de un periodo de reflexión en México junto a su familia el presidente del club rompió su silencio para poner Balaídos en medio del debate sobre el futuro del club y plantear una nueva alternativa. Mouriño ofreció aparcar la venta del club a un grupo chino si el Concello de Vigo accediese a venderle el estadio. Un recinto por el que pagaría en torno a los 32 millones de euros, según deslizó en su intervención. Este proyecto, según dijo, permitiría al Celta encarar el futuro con mejores perspectivas y competir en igualdad de condiciones con los equipos de su categoría. E insiste: "Si me dan algo de lo que pido, el club no se vende".

Coste para la ciudad

En el día en que buena parte de la opinión pública esperaba que Mouriño poco menos que certificase la venta del Celta al grupo chino con el que llevan semanas de conversaciones, el presidente del equipo vigués planteó una nueva alternativa que pasa por mantener la propiedad de la sociedad a cambio de tener la propiedad del estadio y disfrutar de su explotación a cambio de costear las obras que se están llevando a cabo en estos momentos en el recinto: "Si quieren una continuidad a largo plazo, el Celta se compromete a comprar Balaídos. Queremos que el compromiso sea de todos, o lo hacemos conjuntamente o me voy con la conciencia tranquila", aseguró el dirigente.

Sus acciones como aval

La oferta de Mouriño pasa por pagar la obra (32 millones) que se está desarrollando en estos momentos en el estadio y quedarse con su propiedad: "Hay diferentes formas. Ellos paran la obra y la terminamos nosotros y al final le pagamos su parte (lo que ha invertido hasta el momento el Concello y la Diputación). O la termina y se la pagamos nosotros en diez años", explicó. El presidente del Celta explicó que pondría como aval las acciones que su grupo de empresas tienen en el Celta para que en caso de que inclumpliese su parte del acuerdo la propiedad del club pasase a manos del Concello "o de una fundación que creasen para este fin". A cambio, el club explotaría los bajos comerciales y las zonas libres que haya en el recinto, una idea que según explicó Mouriño permitiría el crecimiento del club y la equiparación con otros equipos "con los que se nos pide competir". "El que corre riesgos soy yo. El único que expone es el presidente del Celta y eso es lo que me gustaría que cambiase, que esto sea una cuestión de todos", concretó. Al margen de Balaídos, el dirigente se mostró abierto a recibir alguna clase de propuesta nueva para ayudar a construir el futuro del Celta y que la estudiarían encantados, lo que también puede asomar como una invitación a desbloquear otras cuestiones como puede ser la ciudad deportiva del club.

Treinta millones

Mouriño apuntó a que para hacerse con la propiedad del estadio, el Celta pagaría los treinta y dos millones que se calcula va a costar la obra de reforma completa del estadio. "Si pagamos el total de la obra creo que estaría bien pagado. Yo no lo quiero para nada. Lo quiero para que juegue el Celta".

Cuarto proyecto

Mouriño explicó durante su larga intervención que el Celta está en una situación buena a corto plazo, pero que la situación cambiará en el futuro y que la oferta que ahora hace al Concello va en esa idea. Recuerda el dirigente que "trabajo con proyectos, futuro y el del Celta es endeble. Si me dicen que prepare a uno de mis nueve nietos para que siguiese al frente del Celta le diría que no porque no le veo futuro a largo plazo. Escasas posibilidades con las estructuras que tenemos en estos momentos. Le hemos dado solidez grande al club pero con esta estructura no le podemos dar magnitud. Se la podemos dar conjuntamente con la ciudad. Será la ciudad la que tenga que decidir qué hacemos con el Celta. Hemos presentado tres proyectos para darle esa magnitud y no se han aceptado", comentó. Mouriño se refiere a las actuaciones que durante los últimos años ha tratado de hacer en la ciudad y que siempre se han venido abajo por cuestiones urbanísticas. Se refiere a la posibilidad de hacer la ciudad deportiva (tanto en Bembrive como en Valladares), el intento de compra del Colegio Hogar y la idea de llevar la ciudad deportiva a los terrenos de la antigua fábrica de Alvarez en Cabral. La propuesta de Balaídos se suma a esta relación de actuaciones que el consejo de administración de Mouriño ha tratado de llevar adelante.

Colegio Hogar

Dentro de estos proyectos a los que aludió el presidente, ayer facilitó algún detalle más en relación al intento de compra del Colegio Hogar y recordó que había llegado a un acuerdo con la Universidad de Vigo para que allí se hiciese la Universidad del Deporte. También había espacio comercial, residencia para futbolistas y el campo donde jugaría el Celta B.

Pelea por el futuro

Mouriño habló mucho durante la comparecencia de su situación personal, de la ilusión que dice ha perdido y que podría recobrar si encuentra un proyecto que le empuje a continuar al frente del Celta. También precisó que de la mano del capital gallego no ha llegado nada y que eso solo le ofrece la salida de vender el club al dinero de fuera de Galicia: "Entonces ¿qué hacemos con el Celta? ¿que siga el presidente con sus 74 años? Perfecto. Cuando inicié mi etapa en el Celta asumí mi responsabilidad, y seguí adelante sin alterarme. Igual va a pasar ahora. Me podrán decir lo que quieran porque ya pagué mi coste social. Lo más fácil es firmar un papel, cobrar el dinero y desaparecer. Me podrá repetir que soy un traidor, que pasé de héroe a villano, pero no me van a decir nada nuevo más. Esa pena ya la he pasado. Pude haberlo frenado y no lo hice. Solo me preocupa lo mejor para el Celta. Y eso lo voy a pelear a muerte. Si creo que debo darle solidez económica y debo venderlo, lo venderé. Tengo la conciencia tranquila porque trabajo para el futuro del Celta no para la inmediatez. En mi equipo están los que trabajan para el futuro. Insisto en que no quiero un equipo de fútbol sino un club de fútbol. Estructuras necesarias. Peleé por ellas, pero no las conseguí. Por lo tanto me siento liberado de ese compromiso", aseguró de forma tajante.

No es un pulso

Mouriño insistió en que el planteamiento realizado sobre Balaídos "no es un pulso" que quiera mantener con las autoridades municipales: "El proyecto continúa o no continúa. Ese es el compromiso con la ciudadanía de Vigo y con los celtistas. Que lo piensen los partidos políticos. Por eso nos comprometemos a comprar Balaídos. Que nos den las facilidades que se dieron al Sevilla, al Madrid o al Valencia. Nos quedamos en el Celta. Pero que el compromiso sea de todos, no de una persona para presentar proyectos y los demás para criticarlos. O lo hacemos conjuntamente o no se hace", señaló.

Niega compra de acciones

Carlos Mouriño negó que haya puesto en marcha en los últimos meses un proceso de compra de acciones y negó que tuviese la idea de ampliar capital para aumentar la parte del club de la que es propietario: "Lo que tiene un valor es el control del club y eso ya lo tengo. No necesito más. En caso de vender, vendo el control del club. Independientemente del porcentaje que tenga. Por eso digo que no necesito más, porque vendería mi parte del club que le daría al comprador la oportunidad de dirigirlo".

Elena Muñoz

Mouriño había iniciado su intervención con una dura carga contra Elena Muñoz, portavoz del PP en el Concello de Vigo, después de que esta hubiera recordado la existencia de una clásula firmada en el 2009 en el convenio entre el Celta y el Concello destinada a salvarguardar los intereses de Vigo y del celtismo en caso de que el club cambiara de manos. "Cuando los que dirigían este club y lo dejaron en la bancarrota, vaciaron las cajas y lo saquearon era capital gallego. Se lo digo a Elena Muñoz. No la oí pronunciarse, ni un comentario ni nada. Habla de sentimientos vigueses; me río, caray, da la impresión de que no se debe acordar de Caixanova; hubo una manifestación inmensa y la señora Muñoz se quedó callada, no asistió, qué curioso. ¿Vamos a tener que diferenciar por continentes cuál es el capital bueno y cuál es el malo? Le pediría a la señora Muñoz que me lo explicara. Capital vigués era el de los que esquilmaron el Celta. Y tenían igual convenio que el que existe en la actualidad. Ahora resulta que ese contrato no es bueno. Solo faltaba que no pudiese jugar en Balaídos el equipo de la ciudad".

Ilusión

El aspecto personal tuvo su espacio en la charla de Mouriño con los periodistas. El presidente dijo han cambiado algunas cosas en relación a su motivación: "Considero la salida porque no tengo la ilusión que tenía. No considero que puedo pelear por el Celta como lo hice hasta ahora. Seguramente la tendría si hubiese un proyecto de ciudad. No va conmigo esperar un resultado cada fin de semana. Va conmigo la parte empresarial no solo la deportiva. Mi objetivo no es conseguir una victoria inmediata, una buena temporada. Quiero dejar club grande, asentado, de futuro. Que no tenga que mirar para otras ciudades".

Plazos

El presidente no emplazó a una fecha concreta para que alguien le dé una respuesta a su propuesta: "No le doy plazos a nadie. Llevo ocho años esperando por la ciudad deportiva...cada uno que asuma su responsabilidad, a ver qué hacen los demás. O tengo un proyecto de futuro o me voy. No pido a nadie que me lo tenga que dar, no pongo a nadie entre la espada y la pared. Solo digo que a mi edad necesito algo que justifique estar alejado de mi familia todo el tiempo".

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