Villarreal - Celta | El Celta se cae de un manotazo

El Villarreal golea a un equipo apagado en un partido que tenía encarrilado en el primer cuarto de hora

17.10.2016 | 08:43

Un Celta sin intensidad se llevó una goleada de El Madrigal en un encuentro que se decidió en tres minutos, antes de cumplirse el cuarto de hora, con dos regalos que aprovechó Roberto Soriano. La generosidad de los célticos no acabó ahí. Antes del descanso facilitó también el tercero a un rival que nada más reanudarse el partido se encontró con un autogol de Wass. El quinto y definitivo llegó en el tiempo añadido, minutos después de que Sergi Gómez fuese expulsado. Además de la "manita" encajada, el equipo de Berizzo se queda sin el central catalán para el derbi del domingo, al que llega tan tocado anímicamente como su eterno rival, que el sábado encajó cuatro en el Camp Nou. Su ventaja sobre el Deportivo es que el jueves tiene ante el Ajax una oportunidad para resarcirse de una pésima actuación, agravada además por la efectividad absoluta de un Villarreal -cinco disparos, cinco goles- que apenas le concedió un par de ocasiones ante la portería de Asenjo.

Se esperaba mucho más del Celta en su enfrentamiento ante otro de los equipos españoles que compite en Europa y que se presentaba a la cita de ayer con la misma buena cara que le había dejado al Celta su brillante triunfo sobre el Barcelona. El Villarreal sigue invicto en la Liga y posee la segunda mejor defensa del campeonato, además de poseer mucha dinamita en ataque, como demostró ayer.

El Celta, por su parte, encaja mal tanto elogio. Le ocurrió al equipo de Berizzo cuando hace dos años dio la sorpresa en el Camp Nou. Tardó casi una docena de jornadas en enderezar el rumbo en la Liga. Y para evitar que se repitan situaciones tan desagradables, el técnico argentino venía advirtiendo en los últimos días de que mal le iría a su equipo si se creyese tan bueno como el Barcelona, después de superar en una gran actuación a los azulgrana. Para ganarle al vigente campeón de Liga, el Celta tuvo que pelear hasta la extenuación por cada balón. Ayer salió sin tensión y en un visto y no visto se encontró con dos goles en contra a los once minutos de juego.

Demasiado disperso se presentó el Celta en El Madrigal, donde el Villarreal somete a los rivales a base de latigazos. El equipo de Escribá basa su juego en la fortaleza defensiva, en el buen manejo de su centro del campo y en la rapidez de su ataque, ayer formado por una pareja de velocistas: Sansone y Bakambu.

Y a los ocho minutos de juego, el Villarreal cogió con el pie cambiado a un Celta que solamente presentó dos novedades en el once con respecto al que venció al Barcelona. Jonny sustituyó a Roncaglia en el lateral izquierdo y Orellana reapareció tras un mes de baja por lesión como mediapunta y cubriendo la ausencia de Pablo Hernández.

Y en el centro del campo, donde El Tucu se ha convertido en una referencia de los célticos, nació el primer gol. Trigueros recibió el balón con espacio y tiempo para imaginar un excelente pase a la espalda de los centrales. Mejor incluso fue la diagonal que trazó Roberto Soriano, que partió desde el costado izquierdo para meterse entre Cabral y Sergi Gómez y cruzar el balón ante Sergio Álvarez.

El guardameta de Catoira, cuya titularidad comenzará a discutirle Rubén Blanco, nada pudo hacer para evitar el primer tanto del equipo amarillo. Sin embargo, volvió a mostrar su debilidad en el juego con los pies y tres minutos después despejaba hacia Roberto Soriano un balón que Pione Sisto le había cedido con ciertos apuros. El atacante italo-alemán enganchó el balón, golpeó de rosca al palo largo y celebró su segundo tanto de la noche.

El equipo vigués pagaba carísima su indolencia. El Villarreal es un serio aspirante a puestos europeos y no deja pasar una. A la mínima golpea duro y a la mandíbula. Así obtuvo el tercero, después de que el Celta intentase crear peligro a base del control del balón, con ocasiones para Bongonda y para Pione. El rival, en cambio no perdonó cuando Orellana perdió el balón tras un saque de banda. Por allí apareció Sansone, que sirvió un pase en profundidad para que Bakambu ganase la carrera a Cabral y superase a Sergio.

Minuto 37 y el Villarreal sentenciaba un partido que se le puso más favorable a los dos minutos de la reanudación cuando un balón lanzado desde el córner rebotó en Wass y entró manso en la portería del Celta.

Entonces, y con toda la segunda parte por delante, Berizzo comenzó a pensar en los compromisos ante el Ajax y el Deportivo y movió el banquillo. Rossi, que regresaba a la que había sido su casa durante un lustro, no fue la primera opción. Antes de que El Madrigal silbase a Aspas y aplaudiese al italiano, Pape Cheikh sustituyó a Pione Sisto.

Poco después, Radoja tuvo la gran ocasión del Celta, pero su remate de cabeza ante Asenjo se fue por encima del larguero. A pesar del duro castigo, el equipo de Berizzo intentaba maquillar una derrota que parecía definitiva cuando ambos entrenadores entraron en la carrera de cambios.

Pero al partido aún guardaba más sorpresas desagradables para el Celta, que a los 86 minutos se quedó en inferioridad numérica por la parcial actuación de un árbitro que se excedió en castigar al conjunto celeste: seis tarjetas para apenas una docena de faltas. Sergi Gómez se llevó la segunda. Será baja en el derbi.

Y cuando se consumían los tres minutos de descuento, Trigueros anotó el quinto al encontrarse con el balón que había rechazado el palo de la portería de Sergio tras un remate de un compañero. El Celta pagada un excesivo precio por arrancar el partido sin la intensidad que exige un rival de altura.

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