fútbol

El calvario de Noemí

La portera viguesa achaca a errores médicos la deficiente recuperación de su rodilla

02.10.2016 | 03:17
La acción en Zamora en que se produjo la lesión. // zamora24horas.com

Noemí Vila se lesionó el 27 de septiembre de 2015, mientras defendía la portería del Erizana en su visita al Zamora Amigos del Duero. La jugadora se rompió los dos meniscos y el ligamento lateral interno de la rodilla izquierda. Una lesión grave, pero de la que debiera haberse repuesto en tres meses, al menos para comenzar a correr. Un año después, sin embargo, no puede subir escalares sin que la rodilla se le inflame y toda su vida, no ya deportiva sino la académica, ha quedado condicionada por lo que Vila atribuye a los errores del traumatólogo que llevó su caso.

El calvario de Noemí empezó hace un año. En el minuto 83 del partido contra el Zamora Amigos del Duero, la viguesa, que por aquel entonces defendía la portería del Erizana en la Segunda División femenina, sufrió una lesión que se ha convertido en una auténtica pesadilla. Ahora, tras dos intervenciones fallidas, tendrá que volver a pasar por el quirófano, pero esta vez lo hará en A Coruña, y se plantea iniciar acciones legales contra el traumatólogo que la ha tratado hasta ahora en un centro sanitario vigués por presunta negligencia médica.

El resultado de la resonancia por aquel entonces (rotura de los dos meniscos y del ligamento lateral interno de la pierna izquierda) no dejaba dudas. Tenía que pasar por el quirófano. Sin embargo, tras la intervención las cosas no fueron como se esperaba. "Tenía los resultados de la lesión a la semana siguiente. Era evidente que tenían que operarme, pero aún así tardaron un mes", explica la portera, que pasó por el quirófano el 27 de octubre de 2015 por vez primera. "Una vez que me operaron, la rehabilitación, y yo lo sé porque estoy estudiando Fisioterapia, se empieza entre los siete y los diez días. A mí tardaron un mes y dos semanas en darme la rehabilitación. Me quedó la pierna rígida y tuve que pasar por una segunda operación en enero", explica. "Recuperé movilidad pero seguía con dolor. Yo veía que no seguía los plazos normales de recuperación. Cada vez que iba a la consulta muchas veces el traumatólogo ni me miraba, ni me tocaba la pierna, y cuando le decía que sentía dolor, me decía que eso era normal y que me veía en un mes. Así hasta ahora".

La gota que colmó el vaso fue que este pasado lunes, 26 de septiembre, Noemí acudió a consulta. Allí recibió un jarro de agua fría. "Le pedí datos de la operación para ver cómo enfocar la rehabilitación con mi fisioterapeuta. Le dije que habíamos llegado a un punto muerto. Pero el médico se negó a darme ninguna información y lo único que me dijo fue que yo no iba a volver a jugar al fútbol ni a hacer deporte nunca más".

"Me dijo que tendría que buscarme un 'fisio' de por vida porque mi rodilla nunca volvería a estar normal". El médico quiso darle el alta y ella se negó. Viendo la evolución de su lesión ella ya había pedido una segunda opinión en A Coruña, por parte de la mutualidad. En este segundo diagnóstico se abrió de nuevo un foco de esperanza para Noemí Vila: "Me dijo que o bien el traumatólogo me dejó la plastia del ligamento cruzado rota, porque es evidente que tengo la rodilla suelta, muy inestable, o me la dejó tan larga que no aguanta, no fija la rodilla". La parte positiva, entre tanto despropósito, es que hay solución, pero tendrá que volver al quirófano. "No tengo fecha aún para la nueva operación porque me tienen que poner un injerto, que viene siendo un ligamento de un banco de huesos, y hay que esperar a que aparezca un donante. Puede tardar semanas o meses", dice ya resignada.

El médico de A Coruña le ha dicho, eso sí, que podrá recuperarse del todo e intentar volver a los terrenos de juego. "Por ahora no he empezado ni a correr, cuando normalmente en una lesión de este tipo se empieza a correr a los tres meses. Subo escaleras y me duele, se me hincha. En mi vida normal cotidiana no puedo hacer nada sin sentir dolor y no puedo correr, obviamente", se lamenta.

Su lesión, que la tuvo hasta seis meses usando muletas, la ha obligado a interrumpir sus estudios de Fisioterapia en Cantabria ("estaba allí sola y no podía valerme por mi misma") y también el fútbol. "Sabía que algunos protocolos no se estaban haciendo bien y se lo dije al médico", dice. "No tengo sensibilidad en parte de la pierna y eso quiere decir que tocó rama nerviosa, pero el médico no hacía nada. Decía siempre que era normal".

Así que está convencida de iniciar acciones legales contra el traumatólogo. "Estoy buscando a quien me asesore y la forma de hacerlo", anuncia. Y es que la lesión le ha afectado en todos los ámbitos de su vida. "Me afectó de lleno en todo. Tuve que dejar de ir a la Universidad, estuve seis meses sin saber lo que es andar. Fue un revés bueno". También su carrera deportiva ha quedado estancada.

Pero ante una nueva cirugía recupera la ilusión de volver a ser la de antes. "La ilusión está intacta. A ver cómo van las cosas. Espero que me llamen cuanto antes. Ha sido un año muy difícil. Pero mantengo la ilusión de a ver si esta vez la rodilla queda bien y se acaba este calvario por fin".

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