Rossi y Sisto conjuran el maleficio

El instinto depredatorio del italiano y la contundencia del danés liquidan al Espanyol en tres minutos finales de infarto y dan al Celta un primer y valioso triunfo en Cornellà - El equipo celeste avanza hasta media tabla

26.09.2016 | 09:45
El Espanyol-Celta, en imágenes.

El instinto depredatorio de Guiseppe Rossi y la inapelable contundencia de Pione Sisto acabaron anoche con la maldición de Cornellà-el Prat y dieron al Celta en el último suspiro del partido, cuando ambos equipos daban prácticamente por amortizado el empate, tres puntos de gran valor.

En apenas tres minutos, con el partido consumiéndose en el descuento, el artillero italiano aprovechó un preciso servicio en largo de Pablo Hernández para dejar en precario a la adelantada defensa perica y quebrar la igualdad de fuerzas que presidía el choque elevando sutilmente la pelota sobre Diego López para anotar un gol providencial. Un tanto insospechado, que llegó justo cuando el rival trataba de echar el resto, y propició, tras un barullo en el área de Sergio, la obra maestra con que Pione Sisto sentenció el partido. El internacional danés robó una pelota en propia cancha, galopó desbocado hacia el portal de Diego López y, llegando en carrera al balcón del área, descerrajó un derechazo que se coló pegado al palo haciendo inútil la estirada del cancerbero lucense. Todo un Juan Palomo, guisándolo y comiéndoselo él mismo que termina con el maleficio de Cornellà, donde el Celta solo había sido capaz de rebañar hasta la fecha un empate, y que permite al conjunto de Berizzo instalarse en la zona tibia de la tabla solo unos días antes de recibir al Panathinaikos en la UEFA y en vísperas de la visita liguera del Barcelona a Balaídos.

Con siete puntos en el saco, las perspectivas de este Celta en construcción mejoran y dan la posibilidad a Berizzo de solventar los evidentes problemas de juego que siguen lastrando el rendimiento ofensivo de su equipo.

Apenas dos cambios introdujo el Toto con respecto al once que derrotó entre semana al Sporting en Balaídos: Roncaglia entró por Mallo en el lateral derecho -Jonny repitió en el costado izquierdo- y Marcelo Díaz relevó al renqueante Pablo Hernández en el medio campo. El técnico, que ya había anunciado las víspera que no haría "cambios masivos" , dejó de nuevo en el banquillo a Guiseppe Rossi, -que sigue sin estrenarse como titular en la Liga pese a su contrastada pegada- y optó por fortalecer el medio del terreno con un dibujo de tres centrocampistas por detrás del trío atacante, de nuevo integrado por Sisto, Aspas y Bongonda, esta vez con el danés y el belga recostados sobre su banda natural.

Con este traje asumió el Celta la iniciativa e intentó reclamar para sí la pelota, que dominó sin filo en el inicio un duelo vivaz, de constantes alternativas y pérdidas en ambos bandos. Justo el escenario de encuentro que Berizzo no quería: un partido de ida y vuelta en el que las ocasiones más claras cayeron del lado del rival.

El cuadro celeste volvió a acusar de modo evidente la falta de complicidad entre sus dos atacantes de banda y Aspas. Cada uno hizo la guerra por su cuenta. El moañés no encontró socios en los alrededores del área y salió perdiendo de un intenso combate con los centrales pericos, que casi siempre atacaron el balón con ventaja.

La producción ofensiva celeste llegó ocasionalmente por las bandas, pero fue muy poco- inquietante para Diego López, que atrapó con seguridad todos los balones aéreos que sobrevolaron su portería. Tan solo consiguió el Celta una cosecha de improductivos saques de esquina que la defensa del Espanyol solventó sin dar opciones de remate a los celestes.

En esta complicada tesitura, la mejor ocasión le llegó al Celta en una acción individual de Bongonda. El belga se deshizo en velocidad de varios marcadores y ganó con fuerza el área perica, aunque se escoró demasiado como para sorprender a Diego López, que cubrió bien su portería y desvió el balón con seguridad.

El Espanyol, que en los primeros minutos había avisado con un centro-chut de Gerard Moreno que ser perdió por encima de la portería, rondó el gol en el primer (y único) error grave de la zaga celeste: un balón bombeado que no llegó a despejar Roncaglia y que dejó a Leo Baptistao mano a mano con Sergio, que aguantó impávido la embestida del brasileño y salvó al Celta con una parada formidable. Fue la mejor ocasión del primer acto.

Quique Sánchez Flores movió ficha tras el intervalo dando entrada al ecuatoriano Hernán Pérez por Marc Roca y el Espanyol ganó en profundidad, incluso cuando Caicedo y Jurado tuvieron que entrar poco después por los lesionados Baptistao y José Antonio Reyes. Berizzo replicó con Rossi, que suplió a Bongonda, y Pablo Hernández, que relevó poco después a Marcelo Díaz. Dos cambios a la postre decisivos que no evitaron que el Espanyol apretase el paso en un acelerado cuarto de hora final de partido. en el que Jonny sacó un balón bajo palos, y Caicedo y Gerard cortejaron el gol con dos peligrosos remates.

No contaban sin embargo los pericos con el instinto asesino de Rossi, que emergió de la nada para rescatar al Celta y aprovechó un error de la zaga al tirar el fuera de juego para asestar al cuadro barcelonés un rejón de muerte. Sin dar opción al rival a levantarse, Sisto frotó la lámpara para certificar un triunfo tan valioso como inesperado.

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