Rubén, cinco semanas de baja

El portero del Celta se perderá posiblemente el debut en Europa League al diagnosticarse de grado dos su esguince de rodilla

13.08.2016 | 02:00
Rubén Blanco golpea el balón en un entrenamiento. // Marta G.Brea

Cinco semanas de baja es el nuevo diagnóstico de los médicos del Celta sobre el esguince de rodilla que Rubén Blanco sufrió la semana pasada en Italia. El guardameta ha sido sometido a una resonancia magnética tras regresar a Vigo que eleva la gravedad de la lesión, por lo que se perderá los tres primeros partidos de Liga y el debut europeo.

El Celta no podrá contar con Rubén Blanco hasta mediados de septiembre, como mínimo, con lo que el guardameta de Mos se perderá las tres primeras jornadas de Liga -ante Leganés, Real Madrid y Atlético de Madrid- y posiblemente el debut europeo del conjunto celeste. En el parte médico de ayer se apunta que el esguince de rodilla que el portero se produjo el pasado 6 de agosto, durante un entrenamiento en Florencia, es más grave de lo que se diagnosticó en un primer momento, por lo que la baja del futbolista se extenderá durante cinco semanas, una más de las apuntadas entonces. Este contratiempo deja al conjunto de Eduardo Berizzo con un solo guardameta del primer equipo en el arranque de la temporada en ciernes, con lo que el técnico argentino tendrá que recurrir al del filial, el morracense Iván Villar. En Plaza de España insisten en que no se fichará un portero durante este mercado de verano, a pesar del interés mostrado públicamente por el entrenador de disponer de un tercer cancerbero en la primera plantilla para afrontar una exigente temporada, en la que el conjunto celeste afrontará tres competiciones.

El nuevo diagnóstico, tras someter la articulación del jugador a una resonancia magnética, indica que Rubén Blanco sufre un esguince de grado dos -de uno se apuntó en principio- en el ligamento lateral interno de su rodilla izquierda, por lo que tendrá que estar una semana más de baja de las cuatro previstas en un primer momento.

El guardameta afronta con resignación este nuevo contratiempo, aunque lamenta comenzar la Liga lesionado por segundo año consecutivo. Rubén Blanco cayó lesionado el curso pasado en un hombro durante el primer partido oficial de la temporada, cuando parecía tomar ventaja sobre su compañero Sergio Álvarez en el pulso que ambos mantienen por la titularidad de la portería del Celta. Ante la igualdad mostraba por ambos jugadores a lo largo del año, el técnico del Celta se decantó finalmente por aplicar rotaciones en el puesto más sensible de un equipo de fútbol.

Berizzo señaló antes de marcharse de vacaciones de verano su deseo de que el club incluyese un portero entre los refuerzos que tenía previsto realizar para la temporada que viene. No parece que los dirigentes del Celta vayan a cumplir los deseos del argentino en este aspecto.

El debate sobre la incorporación de un portero se reabrió durante la primera semana de agosto al caer lesionado Rubén Blanco, al caerle encima de la rodilla izquierda su compañero John Guidetti. En el primer diagnóstico se estableció un plazo de recuperación de cuatro semanas. Tras la nueva resonancia magnética a la que fue sometido el guardameta al regresar a Vigo empeoraron los pronósticos iniciales y elevó a grado dos el esguince en el lateral interno de la rodilla izquierda del mosense.

A pesar de estos contratiempos, desde el club se insiste en no contratar otro portero para el primer equipo, pues confían plenamente en Sergio Álvarez y en Rubén Blanco, así como en el joven Iván Villar, que el miércoles pasado jugó el amistoso contra el Sassuolo. Mientras el de Mos continúe de baja, el morracense será el suplente de Sergio Álvarez, que tiene garantizada la titularidad en las tres primeras jornadas de Liga y posiblemente en el retorno del Celta a la competición europea.

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