España inicia la defensa del título terrestre

Solo el oro puede mejorar las dos últimas actuaciones olímpicas - Croacia, primer escollo en el camino

07.08.2016 | 04:55
Scariolo, dirigiéndose a sus jugadores en el último entrenamiento antes del debut de hoy ante Croacia. // Efe

Caminos muy distintos han seguido Croacia y España para cruzarse esta madrugada en Río de Janeiro. Los de Sergio Scariolo, vigentes campeones de Europa, inician además la defensa del título de los terrestres, esa medalla de plata lograda en las dos últimas comparecencias en el olimpo del deporte: Pekín y Londres.

La selección dálmata ha seguido un curso de acontecimientos mucho más agreste. El Preolímpico disputado en Turín sirvió para expedir su pasaporte a Brasil dejando en la estacada a la anfitriona Italia en el partido decisivo y por un único punto de margen.

Jasmin Repesa es el que dirige la nave croata. Una selección que pretende volver a vivir aquellos tiempos de gloria de principios de la década de los noventa cuando un tal Drazen Petrovic era el líder de un grupo que se atrevió a tutear en la final de Barcelona 92 al genuino Dream Team. Aquella excelencia todavía queda muy lejos. Volver a aproximarse a aquello pasa por la calidad madurativa de jugadores como Dario Daric o Mario Hezonja o el también NBA el próximo curso Bogdan Bogdanovic.

En casa se ha quedado Ante Tomic. El pívot del Barcelona tampoco estuvo en Turín y Repesa decidió apostar por aquellos que se ganaron el pasaporte sobre la cancha. Esta ausencia dejara un mayor margen de acción a Miro Bilan, un talento de 27 años que ha sido pretendido por media Europa y llamado a pelear contra todo un Pau Gasol en la pintura.

Ante todo ello tendrá que medirse una España que quiere prolongar al máximo su plenitud. Sergio Scariolo sabe que tendrá que gestionar muchos elementos. Conjugar la jerarquía de sus leyendas con la incontenible juventud de los Willy Hernangómez, Álex Abrines, Mirotic o el propio Ricky Rubio. El reparto de roles y la química, tan difícil de gestionar cuando se avecina el cambio generacional, es una cuestión en la que el entrenador más laureado de la historia de la selección española tendrá que hilar muy fino.

Lo de la preparación también genera ciertas dudas. Nunca en los últimas dos décadas España había escogido rivales de un perfil como Venezuela, Costa de Marfil o Angola. Solo los dos partidos ante Lituania, saldados ambos con derrotas, han tenido el nivel de la mayoría de años anteriores. Parece que se ha optado por un in crescendo en cuanto a la dificultad de los rivales. Una progresión de obstáculos que alcanzará su primer punto de referencia esta misma madrugada ante Croacia.

Resulta cuando menos curioso, e igual de positivo, que el año en el que la selección española presenta más jugadores NBA de su historia, hasta seis en total, es cuando menos se ha vaticinado el posible enfrentamiento en una final ante Estados Unidos. Parece como si la euforia se haya visto ensombrecida por la nostalgia. El pensar que pueda ser la última competición con la camiseta roja de jugadores como Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón o Felipe Reyes simplemente es algo que aterra.

De momento nadie ha hecho ninguna declaración definitiva al respecto, pero los 36 años, que no su rendimiento, obligan a pensar en esta tesitura. Aunque de momento eso son conjeturas. La auténtica realidad es el duelo de esta noche ante Croacia. Luego ya vendrán Brasil, Nigeria, Lituania y Argentina. De lo que se consiga en estos cinco partidos dependerán buena parte de las opciones en los cruces decisivos. La fortaleza del otro grupo no invita a demasiada especulación con Australia, Francia, Estados Unidos, Venezuela, China y Serbia. Baloncesto a ritmo de samba. Veremos si el último baile de algunos enfundados en rojo.

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