triatlón

El llanto premonitorio y la liebre inesperada

Saleta lloró a 12 kilómetros de meta en Holanda, cuando vio el billete a Hawai a su alcance, y un aliado desconocido completó su sueño

02.08.2016 | 08:35
Saleta Castro, recibida por su familia en Lavacolla. // Xoán Álvarez

La triatleta Saleta Castro es una mujer feliz. Tras cuatro años persiguiendo un sueño harto complicado como es el de estar en Kona (Hawai) para disputar el Mundial de Ironman, la pontevedresa se encuentra a la espera de recibir el correo que le confirme que efectivamente estará en la prueba con las mejores del mundo después de conseguir la clasificación este fin de semana en Maastritcht (Holanda) con un gran segundo puesto.

La triatleta lerezana no puede ocultar su satisfacción por la carrera realizada. "Hice el segundo puesto en un Ironman después de tres años sin hacer podio", dice. Todavía asimilando que su sueño de estar en el Mundial está ya cumplido, Saleta aterrizó ayer por la noche en el aeropuerto de Santiago sin tener que preocuparse en esta ocasión de si su bicicleta estaba o no con ella para poder competir. Por delante tiene una semana de descanso total en la que asegura que tratará de descansar al máximo y desconectar del esfuerzo físico y psicológico que le supuso cruzar la meta en la segunda posición este fin de semana tras 9 horas, 24 minutos y 42 segundos de carrera, en los que su impecable segmento de maratón le hizo alcanzar la gloria.

La triatleta recuerda la montaña rusa de sentimientos que supuso esa maratón. "Al principio tenía la cabeza bastante fría, no podía alterarme demasiado porque cualquier esfuerzo de más se iba a pagar. Pero sí es verdad que cuando vi que iba remontando posiciones y que podía ser segunda tuve que controlarme porque la emoción se apoderaba de mí y por momentos rompí a llorar cuando todavía me quedaban 12 kilómetros para el final". Fue precisamente en ese tramo a pie donde la pontevedresa se encontró con Raúl, otro competidor español del que todavía desconoce su apellido pero que significó todo una ayuda para lograr su meta. "Fui con él casi toda la maratón, me ayudó mucho y me dijo que tenía que tener la cabeza fría para seguir haciendo mi carrera y alcanzar mi objetivo. Apareció en el kilómetro 4 de la maratón, fuimos todo el tiempo al mismo ritmo y cuando nos pusimos a hablar y me dijo que quería hacer 3 horas y 8 minutos, le dije que era mi ritmo y así nos pudimos ir ayudando mutuamente".

Para concretar su presencia en el Mundial Saleta solo está a la espera de poder recibir en su buzón de correo electrónico el e-mail que a partir del 20 de agosto le informe de su clasificación de forma oficial. Mientras tanto, el objetivo pasa por "desconectar y cuando tenga ese email mi objetivo será disfrutar de la experiencia, ya que el primer Hawai será un sueño cumplido y seguramente el segundo ya no será igual de emocionante", concluye la que será la única española este año en competir en la famosa prueba.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Buscador de deportes

Enlaces recomendados: Premios Cine