El último problema de Río

Brasil desbarata una supuesta célula terrorista a solo quince días de la inauguración de los Juegos Olímpicos

22.07.2016 | 04:02
Cientos de soldados brasileños velan por la seguridad de Río de Janeiro. // Reuters

A pocos días de la celebración de los Juegos Olímpicos, no dejan de llegar malas noticias desde la ciudad de Río de Janeiro. Primero, el escándalo de las constructoras, las obras sin terminar. Después, las dudas acerca del virus "zika". La delincuencia de los barrios más conflictivos. Las protestas de los empleados públicos. Y hasta las nefastas condiciones de las instalaciones marítimas. El último escándalo se produjo ayer, tras la desarticulación de una sospechosa banda terrorista que tenía intenciones de atentar durante la celebración de la gran cita del deporte mundial.

En Río de Janeiro empiezan a tener muy en cuenta la Ley de Murphy: "Si algo puede salir mal, saldrá mal". A solo dos semanas para la inauguración de los Juegos Olímpicos de 2016, el 5 de agosto, Brasil detuvo ayer a una decena de sospechosos de afinidad por el Estado Islámico (EI) y por presunta implicación en un entramado para cometer un posible atentado durante la próxima gran cita del deporte mundial. Por lo tanto, en este caso, además de salir mal, si puede empeorar, parece que también lo hará.

El ministro de Justicia de Brasil, Alexandre de Moraes, explicó en rueda de prensa que algunos de los miembros de ese grupo llegaron a tener al menos un contacto con el Estado Islámico a través de internet, aunque aclaró que se trataba de "una célula absolutamente aficionada" y "desorganizada". Aún así, teniendo en cuenta las palabras de De Moraes, no se descartan más detenciones en las próximas horas.

"Ninguna fuerza de seguridad seria puede ignorar ese asunto", indicó el ministro, que precisó que la investigación sobre los sospechosos comenzó en abril. La detención se ordenó cuando se comprobó que podían estar en "preparativos" de un atentado.

La "Operación Hashtag", en la que habrían colaborado servicios de Inteligencia de otros países, ha comprobado que el grupo negociaba la compra de un fusil AK 47 con vendedores de armas clandestinos que operan en Paraguay. Sin embargo, "no hay confirmación de que lo hayan logrado", matizó.

El ministro de Justicia aclaró que los detenidos, todos ellos de nacionalidad brasileña y entre los que figuraba un menor de edad, "no tenían contacto personal": se comunicaban a través de redes sociales como Whatsapp o Telegram, por donde llegaron a tener comunicación directa con el EI.

En los mensajes interceptados, los detenidos solían indicar que Brasil no era un "objetivo" del terrorismo, pero que "en virtud de la proximidad de los JJ.OO. pasaba a estar dentro de los blancos".

El ministro argumentó que la identidad de los detenidos permanecerá bajo secreto judicial, ya que la investigación continúa. Para acabar, De Moraes aclaró que esta operación no eleva los niveles de alarma acerca de los juegos. "El nivel de alarma es el mismo y es máximo", aseguró.

El presidente interino del país latino, Michel Temer, reunió ayer a algunos de los principales ministros y responsables de seguridad para analizar la situación.

Máxima preocupación

La ciudad de Río de Janeiro acogerá entre el 5 y el 21 de agosto los primeros Juegos Olímpicos de América Latina y la seguridad es uno de los principales asuntos a debate.

El portal SITE, que analiza la información yihadista que circula por la red, informó esta semana de que un grupo denominado "Ansar al Jilafá", afincado en Brasil, había proclamado su lealtad a la organización que dirige Abu Bakr al Baghdadi. Aunque el Gobierno francés se vio obligado a aclarar por carta al de Brasil que no tenía constancia de ninguna amenaza terrorista concreta, después de que algunos medios aludiesen supuestas captaciones por parte del Estado Islámico.

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