La despensa de centrales

Roncaglia será el séptimo futbolista procedente de Argentina que el Celta contrata para el eje de su defensa

13.07.2016 | 08:06

Facundo Roncaglia se une a la estirpe de centrales argentinos que a partir de los años noventa tuvo el equipo vigués y que, por lo general, dieron un fantástico resultado. En esa demarcación antes que él llegaron Fernando Cáceres, Eduardo Berizzo, Sebastián Méndez, Nelson Vivas, Matías Lequi y Gustavo Cabral.

A finales de los años noventa el mercado argentino se convirtió para el Celta en su pequeña despensa de centrales. Seis veces acudió a ese mercado en busca de un futbolista para esa demarcación. Casi todos dieron un resultado más que satisfactorio y los aficionados guardan un magnífico recuerdo de ellos. Roncaglia prolonga ahora esa estirpe con la intención de tener la suerte que tuvieron casi todos sus paisanos antes que él.

Fernando Cáceres fue el primer central argentino con el que se hizo el Celta. Llegó con la carta de libertad procedente del Valencia en el verano de 1998. Marcó una época en el Celta donde estuvo hasta el año 2004 que se marchó al Córdoba. Formó dos parejas de centrales que sin duda están entre las mejores de la historia del club. Con Djorovic y con Berizzo.

El siguiente argentino en aterrizar en Vigo para ocupar el centro de la defensa fue Nelson Vivas que llegaba procedente del Arsenal como refuerzo invernal en la temporada 1999-00. Vivas era un futbolista bajito que jugaba indistintamente como central en una línea de tres o como lateral derecho. No tuvo mucha suerte con las lesiones en Vigo, pero aún así jugó en el segundo tramo de la temporada trece partidos. Víctor Fernández, siempre que pudo, le dio mucho protagonismo. Cumplido el periodo de cesión (llegó en el mismo invierno que Belmadi y Hoogendorp) regresó a Londres.

Un año después, en invierno de 2001 llegaría al Celta Eduardo Berizzo. El actual entrenador del equipo defendió la camiseta del club hasta el año 2005 cuando se marchó el Cádiz. Fue otro de los centrales que marcó una época en Vigo. En ese tiempo se ganó el cariño que ha recibido por buena parte de los aficionados cuando regresó en calidad de entrenador.

Sebastián Méndez fue el siguiente en llegar al Celta procedente de Argentina para esa demarcación. Procente de Vélez, donde era un símbolo para sus hinchas. Central de pura raza, que jugó menos de lo que seguramente merecía, pero que dio un rendimiento extraordinario y encajó de modo perfecto con el club y la ciudad. Estuvo desde 2002 hasta 2006. Nervio como muy pocos han tenido. Otro que dejó una evidente huella en la casa.

Matías Lequi fue el penúltimo central argentino antes de Roncaglia. Estuvo desde 2005 hasta 2008 en el Celta. Le tocó vivir una etapa algo convulsa dentro del club aunque su rendimiento, con algunas lagunas, fue bastante correcto. Y después de él llegó el turno para Gustavo Cabral que puso los pies en Vigo en verano de 2012 y aquí siguen. Recién renovado su jerarquía aún está vigente.

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