PIRAGUISMO - Campeonato de España

Ejercicio de supervivencia

En el Campeonato de España se disputaron 257 regatas en tres días - La jornada del sábado duró doce horas

11.07.2016 | 03:43
Imagen del aparcamiento reservado para los equipos. // FDV

El Campeonato de España de piragüismo volvió a poner a prueba la resistencia física de todos los participantes. Durante tres días tuvieron que superar el fuerte calor, las estrecheces en Trasona e incluso una jornada de doce horas para así poder competir en las 257 regatas programadas. Muchos piden un cambio de modelo.

El Campeonato de España de verano se disputó durante tres días en Trasona (Asturias). Dos de ellos con un calor asfixiante, sobre todo el sábado, e incluso algo de lluvia el domingo. Se celebraron 257 regatas, participaron 700 palistas y estaban representados 70 clubes. Los gallegos eran mayoría. Con estas cifras, la competición se convierte casi en un ejercicio de supervivencia. Por ejemplo, el sábado la primera regata se realizó a las nueve de la mañana. La última, a las ocho de la tarde. Con la ceremonia de entrega de medallas, doce horas en la instalación.

Palistas, barcos (de todos los tamaños), carpas, entrenadores, remolques y furgonetas se juntan en el aparcamiento. Allí se vive con intensidad el campeonato. Es donde está la 'cocina del piragüismo', como algunos la denominan. La mayor parte de los entrenadores vive pegado al teléfono móvil. En ese apartado lo consultan casi todo. Los horarios, las pruebas y también los componentes de cada embarcación. Y los resultados que se actualizan casi al minuto.

El ritual de los palistas es de una enorme complejidad. Varios de ellos disputan hasta seis pruebas distintas en el mismo día. Todo un ejercicio de supervivencia deportiva y de exigencia física. Van y vienen. Y nadie se lo pone fácil. El pantalán para colocar sus barcos en el agua les queda lejos en la mayor parte de los casos. No todos, pero algunos optan por dejar cerca allí las embarcaciones y no tener que transportarlas de un lado a otro de manera constante.

Cuando el calor aprieta, las carpas se convierten en un refugio para todos, incluidos los familiares de los deportistas. A medida que pasan las horas, el cansancio se acumula. Y otros factores también influyen. Como retrasar una salida por las deficiencias en el sistema o esperar a que aparezca alguna embarcación.

Cuando todo termina, se inicia otro ritual, más agradable pero necesario. Los barcos se colocan en los remolques. No es extraño ver a los propios palistas subidos también a las furgonetas para realizar esa labor. Todos colaboran para llegar lo antes posible a sus casas. Son tres días de 'piragüismo en estado puro' según dicen los entrenadores. Algunos opinan que se debería recortar el horario y hacer que un Campeonato de España se convierta en una odisea deportiva.

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