11 de julio de 2016
11.07.2016

Ni Cristiano ni Griezmann... Éder

El autor del tanto luso pasó sin marcar ni un gol por el Swansea y milita en el Lille

11.07.2016 | 01:46
Eder dispara para marcar el gol de la victoria para Portugal. // Miguel A. Lopes

La final no la decidió el portugués Cristiano Ronaldo, fuera del partido entre las lágrimas en el minuto 25, ni el francés Antoine Griezmann, sino el luso Éder, el protagonista inesperado que entró al campo en el minuto 79 y en la historia de su país en el 109 con el gol decisivo en la prórroga

Mientras todos los focos apuntaban a las dos estrellas del fútbol europeo, el nombre del encuentro fue un delantero que no había tenido minutos ni en los octavos de final ni en los cuartos ni en las semifinales, que su única participación en el torneo habían sido trece minutos, seis ante Islandia y siete contra Austria. Nada más.

Éder, de 28 años, con 29 choques y cuatro goles, incluido el de ayer, como internacional con Portugal desde su debut el 11 de septiembre de 2012, que juega desde enero en el Lille de Francia, el lugar donde pasará a los libros de historia de su selección, por primera vez campeona de Europa.

En el minuto 109, lejos del área y con un latigazo raso, con la derecha, que batió a Hugo Lloris y que decidió la final de la Eurocopa 2016, que cambió las lágrimas de tristeza y dolor de Cristiano, cuando se marchó lesionado en el minuto 25 del choque, por la alegría y la emoción del minuto 120.

Había sido, hasta ese momento, la imagen de la final. En el marcador de Saint Denis, 0-0; minuto 16 y 20 segundos. Cristiano, dolido en la rodilla izquierda de la falta -no señalada- que había sufrido ocho minutos antes de Payet en el medio campo, se quedó tendido en el suelo. Lloró. Un mal indicio para Portugal. Su entrenador, Fernando Santos, ordenó calentar a Quaresma. Un minuto y medio después, 17:51, Cristiano se va a la banda para ser atendido.

Calmantes, vendaje, tratamiento... y vuelta al campo en el 19:53. Pero otra jugada, tres minutos y medio después, en el 22:20, desata definitivamente las alarmas: recibe y conduce el balón en tres cuartos para un contragolpe, pero cojea levemente y suelta la pelota de inmediato.

Él prosigue su carrera, pero sabe que algo va mal. Minuto 22:58. Llora de nuevo. Entre sus lágrimas, el árbitro, Mark Clattenburg, le pregunta. También Nani, al que coloca el brazalete de capitán, mientras Fernando Santos gesticula si le cambia o no.

Tirado primero, sentado después, sobre el césped, Cristiano ya asume su lesión. Tumbado ya en la camilla, su ya desconsolado llanto acompaña el trayecto directo hacia el vestuario, como también los aplausos de los 80.000 espectadores en el estadio de Saint Denis. Era el minuto 24 y 35 segundos cuando la final terminó para él.

61 partidos y 57 goles después en esta temporada, en el partido más importante de su carrera con la selección, una lesión le apartó del duelo que había perseguido y anhelado desde 2004, desde que jugó y perdió la final de la Eurocopa 2004 contra Grecia. Cristiano, sin final en 25 minutos, después de tocar apenas ocho balones.

Portugal, sin su goleador, sin su mejor futbolista, quizá sin más de medio equipo. Y enfrente Francia y Antoine Griezmann, el mejor goleador de la actual edición de la Eurocopa con seis goles.

Pero enfrente estaba Éderzito António Macedo Lopes, "Éder", delantero nacido en Guinea-Bissau en 1987. Esta temporada jugó primero en el Swansea City, donde no marcó ningún gol. Solo jugó dos partidos como titular en la Premier y once desde el banquillo, pero en el mercado de invierno fue cedido al Lille, donde anotó 6 goles y dio 4 asistencias en 13 partidos, por lo que el club francés se lo quedó en propiedad.

Sin duda Éder fue la sorpresa de la final para todos salvo quizá para Cristiano Ronaldo, que -según el propio Éder- le dijo que iba a marcar. Y acertó.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Buscador de deportes

Enlaces recomendados: Premios Cine