EUROCOPA FRANCIA 2016

Quaresma irrumpe en la locura final

El jugador del Besiktas marca al filo de la tanda de penaltis justo cuando Croacia cortejaba el gol tras un tedioso partido

26.06.2016 | 03:02
Cristiano observa cómo el balón, tras ser rechazado su disparo por Subasic, queda suelto para que lo remate Quaresma. // Gonzalo Fuentes

Una aparición puntual de Ricardo Quaresma en los últimos minutos de la prórroga bastó a Portugal para eliminar a Croacia y alcanzar los cuartos de final en un partido aburrido, sin disparos entre los tres palos durante casi 115 minutos y con una pobre actuación de Cristiano Ronaldo y Luka Modric.

Prometía mucho la eliminatoria entre el cuadro balcánico y el luso. Uno de los equipos que mejor había tratado el balón de toda la competición se veía las caras con otro que aún tenía mucho que demostrar. Portugal, siempre irregular desde hace mucho tiempo, sobrevivió en la fase de grupos gracias a un par de picotazos de Cristiano, desaparecido hasta el tercer duelo ante Hungría.

De eso vivieron los portugueses hasta estos octavos de final en los que los hombres de Ante Cacic recibieron con los brazos abiertos a Luka Modric. No tanto a Mario Mandzukic, ausente frente a España y muy bien sustituido por Nikola Kalinic. El delantero del Juventus, tocado físicamente, reapareció para aportar lo mismo que en sus dos partidos: casi nada.

Modric tampoco anduvo fino. Fernando Santos le colocó encima a Silva, que fue prácticamente una sombra del futbolista croata. Maniatado y muy retrasado, el balcánico apenas pudo brillar. Y, sin él, su equipo tampoco. Por eso, triunfó el centrocampismo más ramplón durante los primeros 45 minutos.

Portugal, a gusto sin la pelota, y Croacia, sin saber qué hacer con ella, no dispararon entre los tres palos ni una sola vez en todo el acto inicial. El árbitro Carlos Velasco Carballo contribuía al escaso dinamismo del juego parando el juego constantemente. Sus pitidos repetitivos ante casi cualquier supuesta falta no ayudaron para electrificar el partido.

Así se marcharon todos los jugadores al vestuario, como si no hubiese pasado nada. Realmente, no existieron noticias interesantes en un tostón casi inaguantable sólo soportable por la emoción de ser unos octavos de la Eurocopa.

El segundo tiempo llegó con algo de aire fresco. Fernando Santos movió el banquillo y sacó al campo al desaparecido André Gomes para dar salida a Renato Sanches. Su presencia sobre el césped agitó un poco el duelo. Croacia, aunque intentó dar un salto adelante, se quedó en el camino. Modric seguía sin carburar y sus compañeros lo notaron como en la primera parte.

El final se acercó irremediablemente. Ya no había ganas de arriesgar y la prórroga parecía un mal menor y llegó. Los actores principales, Cristiano y Modric, sobre todo el primero, no rindieron. Los secundarios, Rakitic y Nani, tampoco. Y sin sus ocurrencias, casi nada podía pasar excepto el tiempo añadido.

Es posible que jamás, a lo largo de los 90 minutos de un partido en toda la historia de las Eurocopas, pasara algo semejante: ningún tiro a portería. Y, en la prórroga, casi tampoco. Curiosamente, hubo dos seguidos que sentenciaron a Croacia.

Casi al final, el cuadro balcánico se envalentonó, empujó hacia arriba y Kalinic mandó un balón al poste. En el contragolpe, iniciado por Cristiano, Nani dio un punterazo extraño que recogió el propio Cristiano para disparar contra Subasic. El rebote lo recogió Quaresma y selló la eliminatoria, aunque Croacia aún tuvo varias aproximaciones peligrosas.

Fue cruel. Croacia, que había jugado mejor al fútbol que su rival a lo largo del campeonato, se quedó por el camino. No podrán repetir la heroicidad de la generación de 1998 que quedó tercera en el Mundial de Francia. Mientras, a Portugal, se le despejó el camino hacia la final. Si Bélgica quiere, claro.

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