Una grieta en el muro

Italia se despide de la primera fase recibiendo su primer gol en un once plagado de suplentes ante una Irlanda que pasa a octavos

23.06.2016 | 04:55

Italia dividió ayer a sus chicos en dos grupos. Los titulares disfrutaron de una cómoda jornada de baño y masaje. Con el primer puesto en el bolsillo y España en el horizonte, se trataba de mimar a los importantes, de curar las heridas. Los jugadores con menos minutos tuvieron un entrenamiento intensivo. Irlanda es un equipo valiente, bravo, directo. Con poco fútbol pero lleno de entusiasmo. Por eso, la sesión de prueba para medir el plan B italiano pasaba por la batalla aérea. Irlanda siempre le puso más ánimo el asunto y así logró el triunfo, en un cabezazo de fe que supuso el primer gol encajado por los de Conte en todo el torneo.

Italia es Italia independientemente de los futbolistas que ponga en liza. Compite sin que importen los nombres. De esto ya habrá tomado nota Del Bosque. Italia apuesta por el sistema marca de la casa de Antonio Conte que no está muy de moda en el fútbol actual. Apuesta Conte por tapar el centro de la defensa acumulando centrales agresivos, tres concretamente, y a partir de esa confianza defensiva, de ese candado, crecer hacia adelante. La prioridad es la de defender correctamente. El resto, ya llegará. No es una de las propuestas clásicas italianas que recuerdan al "catenaccio" pero la esencia defensiva, entendida ésta en el buen sentido de la expresión, sigue latente. Italia, Prandelli al margen, no se entiende sin una defensa de altura.

Durante toda la primera mitad, Italia se limitó a esperar cerca de su área, como si eso le proporcionara seguridad. Solo intentó algo diferente Inmobile.

A Irlanda le empezaron a flaquear las fuerzas aunque le mantuvo en el partido la ilusión. El nuevo sistema de competición tiene como lectura positiva que la emoción se mantiene hasta el último minuto. La otra cara de la moneda, que se exige un pobre bagaje para superar la fase inicial.

Irlanda seguía con vida, a un solo tanto del éxtasis, y preparó su artillería para el final. Hoolahan se encontró un boquete en el muro italiano pero su zurdazo salió tímido al centro para que blocara Sirigu. Se lamentaba el banquillo cuando la pelota volvió a surcar el espacio aéreo italiano. Brady llegó antes que nadie para impactar con la cabeza y meter a Irlanda en la siguiente fase. Tenía que llegar por el aire.

Para Italia el encuentro tiene poca historia. Perdió su aúera de imbatibilidad pero gozó de una jornada extra para sus piezas principales de cara al choque ante España. Esa será otra batalla muy diferente.

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