LUTO EN EL DEPORTE VIGUÉS

Emotivo adiós a Quino Salvo

Varias generaciones de baloncestistas gallegos se reúnen en su despedida

10.06.2016 | 07:41
Amigos de Quino Salvo lo acompañan en su último viaje. // José Lores

La familia del baloncesto se reunió ayer en el Tanatorio de Pereiró para despedir a uno de los suyos, Quino Salvo. Embargados por la emoción, fueron muchas las generaciones de jugadores, entrenadores y directivos que estuvieron al lado de la familia en estos momentos de intenso dolor. Tiempo para las anécdotas, para el recuerdo y el cariño hacia una persona que deja una huella imposible de borrar.

En un último servicio al baloncesto vigués, Quino Salvo logró reunir ayer en el Tanatorio de Pereiró a varias generaciones de exjugadores vigueses. Muchos de ellos se reencontraron tras un largo periodo de tiempo, y nadie se quiso perderse el último adiós al que fuera, por encima de todo, un gran amigo.

No fue solo el baloncesto vigués el que acompañó a Quino es su último viaje, sino que fueron muchos los directivos y entrenadores de diferentes puntos de la comunidad y del resto de España que también quisieron estar en estos momentos. Al frente de todos, el secretario Xeral para O Deporte, José Ramón Lete Lasa, que por encima de su cargo político, acudió como exjugador de baloncesto y amigo, así como representantes de la Federación Gallega de Baloncesto.

El recinto se quedó pequeño para albergar la cantidad de ramos y coronas que llegaron de todas las partes de la geografía nacional. A pesar de la distancia, el baloncesto español también quiso estar presente en su último adiós.

A las cinco de la tarde, la sala de ceremonias se quedó pequeña para la ceremonia civil en donde Quino recibió palabras llenas de emoción y de sentimiento. A continuación, la comitiva fúnebre se trasladó al cementerio de Pereiró en donde sus restos mortales recibieron sepultura. Buena parte del recorrido se hizo a pie, con sus excompañeros y amigos portando el féretro y haciendo relevos para que todos tuvieran la oportunidad de darle el último adiós.

Además de recibir el cariño de todos, Quino descansará con las camisetas de todos los equipos en los que jugó y entrenó. Equipos que forjaron la leyenda de un buen tío que siempre estará en el recuerdo de todos los que tuvieron la oportunidad de conocerlo.

La tarde finalizó en la iglesia de los Capuchinos, en donde se realizó el funeral y al que también acudió una amplia representación del baloncesto vigués y gallego. Su recuerdo perdurará en el tiempo y siempre podremos decir que "yo conocí a Quino Salvo".

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