fútbol - fase de ascenso a segunda división b 

El Choco recibe un varapalo en Santa Mariña

Dos errores propios complican las opciones de remontada de los redondelanos ante un Zaragoza B con gran equilibrio en todas sus líneas

06.06.2016 | 03:43
Momento en el que Silva logra el gol para el Choco en la tarde de ayer en Santa Mariña. // Eugenio Álvarez

El Choco se niega a despertar de su sueño a pesar de que dos errores propios complican muchísimo las opciones del conjunto de Marcos Montes de seguir haciendo historia en la pelea por el ascenso a la Segunda División B. Porque los redondelanos lograron rehacerse al tanto encajado tras un fallo de uno de sus seguros de vida, el meta David Cortegoso, y gracias a otro de sus baluartes, el goleador Silva, se enganchaban de pleno a la eliminatoria. Sin embargo, un balón perdido por Xose en los últimos instantes, en el que los locales reclamaron falta, se convertía en un duro golpe a la moral del Choco al poner Pombo la pelota en la escuadra. Un golpe duro pero que apenas duró unos instantes puesto que nada más pitar el final del encuentro el colegiado, jugadores, técnicos y afición empezaron ya a soñar con el partido de vuelta y seguir haciendo historia.

Era una tarde especial, muy especial, en Santa Mariña y se notó desde mucho antes del inicio del choque. La presencia del equipo por primera vez en la segunda eliminatoria de ascenso a la Segunda División B se convirtió en una fiesta como ya lo había sido el enfrentamiento anterior ante el Badajoz, aunque esta vez con el condicionante de saber que el sueño estaba un paso más cerca de poder convertirse en realidad. Por eso, el público respondió de nuevo y toda Redondela se volcó con su equipo, llenando por completo el campo y todos los sitios cercanos desde los que se podía seguir con mejor o peor visibilidad el partido.

El once inicial de Marcos Montes, como suele ser habitual, no deparó grandes sorpresas. El Choco tiene una identidad y un sello propios que le han permitido llegar a esta eliminatoria y que, como ya ocurriera ante un rival de la talla del Badajoz, trata de mantener. Así, la única novedad con respecto a un once que los aficionados se saben de memoria fue la presencia en el centro de la defensa de Molinos en sustitución del sancionado Lucas.

El filial del Zaragoza, también respondió a lo esperado de un conjunto que dominó con absoluta solvencia su grupo mostrando un gran potencial ofensivo pero también una tremenda solvencia atrás. Quizás, consciente del peligro que generan también los hombres de ataque del Choco, optó en esta ocasión por una versión menos atrevida que su habitual 4-3-3 para evitar las transiciones rápidas de los locales con un 4-2-3-1 y buscando también sus opciones mediante llegadas por banda y centros al área.

La variación táctica y, posiblemente, los nervios y la responsabilidad por lo mucho que había en juego y la gran cantidad de aficionados presentes en Santa Mariña provocaron que en el primer tramo del partido la iniciativa fuera visitante. Los pupilos de Marcos Montes no se encontraban cómodos sin el balón ante un rival que combinaba muy bien y abortaba así cualquier opción de robo y contragolpe local.

De hecho, el Zaragoza B pudo adelantarse hasta en dos ocasiones en esa primera media hora. La primera, al cuarto de hora en un buen centro desde la izquierda de Nieto en el que Pablo se entretuvo en exceso, dando tiempo a Gándara a taponar su lanzamiento. La segunda llegó en otra buena internada, en esta ocasión por banda derecha, en la que Suso estuvo rapidísimo y providencial para adelantarse al remate de Kilian y despejar a córner (minuto 33).

El Choco estaba contra las cuerdas pero despertó con uno de sus argumentos habituales. Suso puso un buen balón en largo para la carrera de Silva, que aguantó el cuerpo a cuerpo con el central maño para conseguir sacar un disparo raso cruzado que obligó a lucirse a Ratón (min. 39).

La buena ocasión hizo ganar confianza a los pupilos de Marcos Montes que recuperaron la posesión en esta recta final de la primera parte y se marchaban al intermedio con sensaciones positivas.

Esa inercia parecía mantenerse en el comienzo de la segunda mitad hasta que una serie de fatídicas acciones acabó convirtiéndose en el 0-1. La jugada comenzó con un balón perdido por Suso en la salida que permitió a Kilian encarar a Cortegoso. Sin embargo, Gándara, muy atento, consiguió interponerse en la trayectoria del atacante para permitir que su portero recogiese la pelota. El meta del Choco, protagonista y salvador de su equipo en tantas y tantas ocasiones durante las últimas temporadas, vio cómo inexplicablemente el balón se le escapaba de las manos para acabar a pies de Kilian. Y este no desaprovechó el regalo para inaugurar el marcador.

El tanto sentó como un jarro de agua fría sobre la entregada grada de Santa Mariña y su equipo. Aún así, la reacción pudo llegar muy pronto, apenas cinco minutos después del gol, en otro balón largo hacia Silva, que cayó derribado en la frontal del área, reclamando un posible penalti que el árbitro no señaló.

También es cierto que el filial zaragocista pudo ahondar en la herida en una clarísima doble ocasión para haber hecho el 0-2 en la que Barrera desaprovechó primero un gran centro de Pombo al estrellar su remate contra Suso y, en el posterior rechace, Kilian, con todo a favor para marcar, disparó al palo.

El Zaragoza B había dejado con vida al Choco y los redondelanos demostraron que eso es un grave error porque esta vez la fórmula habitual acabó con la pelota en el fondo de la portería de Ratón. Ahora fue Fernán, que había saltado poco antes al campo, el que puso un buen balón para la carrera de Silva. El goleador local controló y ganó el espacio suficiente para sacar un disparo raso y pegado al palo que suponía el 1-1 y convertía Santa Mariña en una fiesta.

La alegría pudo ser incluso mayor diez minutos después en una jugada extraña en la que Óscar controló de espaldas dentro del área rival y cayó al suelo pidiendo penalti pero encontrando en su lugar una tarjeta amarilla al entender el árbitro que se había tirado.

Y cuando ya todos parecían dar por bueno el empate llegó otra desgraciada acción para complicar más el sueño del Choco. Xose perdió un peligroso balón en la salida, en una jugada en la que reclamó una posible falta, obligando a Molinos a frenar la acción en la frontal del área para evitar que Kilian encarase ya a Cortegoso. Pero no contaba con el preciso y potente golpeo de Pombo, que no desaprovechó la acción a balón parado para poner la pelota en la escuadra y lograr el 1-2 cuando se cumplía el tiempo reglamentario.

No hubo ya tiempo para nada más que para empezar a pensar en el compromiso de dentro de siete días y soñar con la remontada. Precisamente eso, soñar, se le da pero que muy bien al Choco.

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