14 de mayo de 2016
14.05.2016

FAES, galleguismo y tecnocracia

14.05.2016 | 06:06

La desorientación de Mouriño en sus primeros tiempos se tasa en la línea empresarial e ideológica del club. Heredó como director general a Alfredo Rodríguez, que moldeó el traspaso de poderes, con el que estaba emparentado y al que le unían negocios en Nigrán, localidad de la que Rodríguez era alcalde por el PP. Vínculos y negocios se quebraron. Mouriño se rodeó de asesores de la FAES -la fundación presidida por Aznar-, autores del lema "Celta 100% Vigo", desnortados respecto al entorno. De ellos se deshizo enseguida Xavier Martínez-Cobas, que procedía del ámbito universitario y quiso iniciar en el Celta un proyecto galleguista, volcado en la vinculación a la sociedad. Los fracasos deportivos y el distanciamiento del nucleo duro del consejo condujo a la dimisión de Cobas, quemado además por los despidos. Mouriño optó por la tecnocracia. En abril de 2008 se anunciaba el nombramiento de Antonio Chaves con la misma discreción que éste mantenido en la escena pública. Chaves es la eminencia gris del actual Celta. Desde las sombras diseñó el proceso concursal, dirige la política económica e interviene en los asuntos deportivos.

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