De dos estrellas a un meritorio

14.05.2016 | 06:06

La continuidad de Félix Carnero como director deportivo parecía prolongar en la etapa de Mouriño la personalidad deportiva adquirida con Horacio, que había nombrado a Carnero al poco de acceder a la presidencia -en sustitución de Maté, cuando el cargo aún se denominaba secretario técnico-. A Carnero, ejecutivo de buen ojo y controvertido carácter, que había llegado a apalabrar su renovación, le pasó factura el descenso de 2007 -aunque por cuestiones legales llegó a ser readmitido brevemente meses más tarde-. Mouriño puso la resurrección en manos de Ramón Martínez, de tanto prestigioso pasado como escasa energía, incómodo con los escasos recursos. Su gestión bordeó el desastre. Llegó entonces Torrecilla, justo antes del partido contra el Alavés que Iago Aspas convertiría en el gozne del destino. Un director deportivo de perfil más bajo que sus antecesores, capaz de construir sociedades productivas con cada técnico. En Segunda se movió con rentabilidad; en Primera pagó la novatada y aprendió de la experiencia. Su crecimiento se liga al del proyecto y su reemplazo, tras irse al Betis, es el gran interrogante de estos días.

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