El Celta B certifica la permanencia en O Vao

El Coruxo dominó los primeros cuarenta y cinco minutos de juego, pero acabó superado por el filial céltico

08.05.2016 | 04:55
Pedro Vázquez, del Coruxo, pugna con un jugador del Celta B por hacerse con el control del balón durante el partido de ayer en el campo de O Vao. // Adrián Irago

El Celta B certificó ayer en el campo de O Vao su permanencia, un año más, en la categoría de bronce del fútbol nacional. La victoria ante el Coruxo alcanzaba el objetivo, pero es que además el Sporting de Gijón B cayó en Burgos, por lo que a los jugadores del filial le hubiera valido, incluso, la derrota.

El último derbi vigués de la temporada estuvo marcado por el intenso manto de agua que durante los noventa minutos de juego cayó sobre el campo de O Vao. En la segunda parte los charcos eran considerables, y la práctica del fútbol imposible.

El guión del encuentro entre Coruxo y Celta B preparaba un encuentro en donde el filial llevaría el peso del encuentro, necesitado de sumar un punto para no esperar carambolas extrañas. Sin embargo, en los primeros cuarenta y cinco minutos de juego, los guionistas se equivocaron de cabo a rabo. Aunque en las dos primeras jugadas, el Celta B llegó a la frontal del área, el equipo desapareció del campo. Agarrotado física y mentalmente, el balón quemaba en los pies y fue el Coruxo quien se aprovechó de tal circunstancia. Los primeros acercamientos del equipo entrenado por Rafa Sáez no tardaron en llegar, y a los once minutos de juego llegaba el primer tanto de la tarde. Balón que el Coruxo saca de banda, llega a los pies de Santi Comesaña que le mete un pase perfecto a Ángel en el segundo palo, que libre de marca batía a Iván Villar.

El Celta B quedó muy tocado. Si los nervios en el equipo eran evidentes desde el pitido inicial, tras el gol de Ángel la cosa fue a peor, ya que perdían el balón con demasiada facilidad en el centro del campo, y en el área le costaba sacar el balón.

Pedro Vázquez pudo marcar el segundo a los veinticinco minutos de juego, cuando aprovechando una nueva indecisión de la zaga céltica ve a Iván Villar adelantado y envía el balón por alto tratando de sorprender al guardameta.

El peor partido del Celta B llegaba en el peor momento, pues además el Sporting de Gijón B ganaba en Burgos y le complicaba las cosas al filial, que volvía a estar en esos momentos contra las cuerdas.

Un ejemplo de que al filial no le salía nada llegó pasada la media hora de juego, cuando el Coruxo no acierta a sacar un balón del área y Borja Iglesias se planta solo ante Fernando. El delantero del filial se lía y el balón lo saca la defensa del Coruxo, en lo que fue la mejor ocasión del Celta B en toda la primera parte.

Sin lugar a dudas, lo mejor que le pudo ocurrir al equipo entrenado por Alejandro Menéndez fue que finalizara el primer tiempo. El equipo era irreconocible, y técnico trató en los quince minutos de descanso de descongestionar al equipo para que no estuviera tan agarrotado sobre el terreno de juego.

El comienzo de la segunda parte fue más prometedor. El Coruxo comenzaba a pagar el esfuerzo físico realizado en los primeros cuarenta y cinco minutos, mientras que el Celta B le imprimía al partido una marcha más. Además, el técnico del filial no tardaba mucho en hacer el primer cambio, y a los ocho minutos refrescaba la banda con la entrada de Adri Cuevas.

Y el tanto del empate no tardaba en llegar. A los diez minutos, un desajuste de la defensa del Coruxo es aprovechado por Pedro Martín para lograr el tanto de la igualada. Un empate que al Celta B le llegaba para certificar la permanencia, sobre todo con las noticias que llegaban de Burgos con la igualada local.

El tanto mató al Coruxo. Físicamente el equipo estaba muy limitado, con jugadores que llegaron el encuentro prácticamente sin entrenar durante la semana, y con otros que jugaron fuera de sus posiciones habituales. Todo lo contrario del filial, que volvió a creer en su juego.

A medida que pasaban los minutos, el terreno de juego empeoraba a pasos agigantados con la cantidad de agua que caía. Sin lugar a dudas la situación no beneficiaba en nada al Coruxo, que instintivamente se fue replegando tratando de sacarse de encima la presión de los jugadores del Celta B y buscando una contra para tratar de sorprenderlos.

El filial tomó las riendas del encuentro a pesar de las condiciones del terreno de juego. Sin lugar a dudas era el equipo que se había visto en las últimas semanas de competición, llevando el peso del encuentro y creando mucho peligro ante la portería rival, no lo que se había visto en la primera parte.

Al filial no le llegaba el empate, y en dos minutos sentenció el encuentro con otros dos tantos. El primero de ellos de Borja Iglesias y en la siguiente jugada llegó el segundo de Pedro Martín, que dejaba visto para sentencia un encuentro en el que de no haber tanta lluvia, los aficionados que acudieron al campo de O Vao en buen número, habían disfrutado más.

Los últimos minutos transcurrieron sin sobresaltos, con los dos equipos dando por bueno el resultado que reflejaba el marcador. Al final, alegría en los jugadores del Celta B por haber certificado la permanencia en la categoría, y tristeza en los jugadores del Coruxo por no haberse podido despedir de su afición con un triunfo.

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