BALONCESTO

El último de los Iglesias

Martín, alevín del San José de la Guía-Los Sauces acaba de ser convocado por la selección española sub13 - Sus padres, María y Aki, fueron jugadores y ahora son entrenadores - Pablo, su hermano mayor, también forma parte del club

22.04.2016 | 23:12
Martín, izquierda, jugará con España sub´13 // R. GROBAS

Martín Iglesias es el último talento de la cantera viguesa que ha dado el salto a la selección nacional. El jugador del San José de La Guía-Los Sauces, es el único gallego en la lista de convocados para el torneo que el combinado nacional sub13 disputa la próxima semana en Los Pirineos. El chico es el último producto de una familia que vive entregada al baloncesto. Su hermano Pablo también juega; su padre, Aki, es un exjugador y ahora es su entrenador, y su madre, María, fue jugadora, y ahora compatibiliza la labor de entrenadora con la presidencia del San José de La Guía.

El deporte es un campo dado a curiosidades como la de esta familia viguesa, en donde su vida gira alrededor de una canasta de baloncesto. La llamada del hijo pequeño, Martín (12 años y 1.84 de altura), a la selección española U'13 es el último paso de una familia que vive por y para el baloncesto.

"Cuando recibí el mail", comenta su madre, María, "lo tuve que leer cuatro veces. Estábamos en la fiesta de la Reconquista, con mi amiga Begoña y todos ellos por el medio. Al verme la cara que puse ella me preguntó qué era lo que estaba pasando". "Habíamos vuelto de Cádiz, del torneo de selecciones autonómicas", prosigue su padre Aki, "y ya decía que era un premio al trabajo a los dos o tres años que lleva jugando. Yo se lo reenvié a María, ya que a mí me llegó durante un partido. Ves un león, y lo asocias a la Federación. La verdad es que nos dejó un tanto descolocados".

Reflejo de su edad, Martín reconocía sentirse "muy ilusionando con esta convocatoria. Seguramente que el salto va a ser importante, pero vamos a aprender".

La familia vive por y para el baloncesto. Tanto Martín como Pablo han vivido el deporte desde pequeños. "Posiblemente", comentó el mayor, Pablo, "después de ver jugar tantos partidos a mi padre y a mi madre nos fuimos enganchando y supongo que sería eso". Entre risas, reconocen que ahora son críticos con el juego que hacían sus padres, aunque no lo dicen demasiado alto.

María reconoce que "nos pasamos los fines de semana en las pistas de baloncesto y disfrutando. A mí no me cuesta, y lo digo ahora que algunos fines de semana tengo que trabajar, y cuando lo hago lo echo mucho de menos el no poder estar a pie de pista todo el tiempo que estaba antes. A veces llegábamos un sábado por la mañana a primera hora y nos marchábamos al final del día". El padre reconoce que "si te gusta y disfrutas el momento con la gente con la que estás no satura. Es como cuando estás con amigos, con gente conocida, te da igual estar seis, siete, la horas que sean. Es una forma de vivir".

Reconoce que, como no puede ser de otra forma, el "baloncesto es el tema de conversación en casa. Le damos a todo, ACB, NBA, da igual con tal de que sea baloncesto. Ellos se conocen los jugadores, sus marcas", reconoce María.

Tanto Martín como Pablo, los dos hermanos, reconocen que "con el baloncesto nos encontramos más a gusto, ya que si hemos de ser sinceros con los pies no lo hacemos nada bien". Y sin tiempo para despedirse, los más pequeños recuperan los balones y su punto de mira cambia radicalmente, fijándose en el aro más cercano.

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