fútbol - Tercera División

Inesperado tropiezo del Rápido en Bouzas

El Ribadumia se adelantó con dos goles - Muchas quejas por el arbitraje

11.04.2016 | 03:56
Carlos Pereira, del Rápido, controla el balón ante la presión de un rival. // José Lores

Inesperado tropiezo del Rápido de Bouzas, que cae a la quinta plaza y se aleja seis puntos de la cuarta plaza cuando faltan quince puntos por disputarse. Por su parte, el Ribadumia sumó tres importantes puntos que le permiten abrir una brecha de seis sobre la última plaza de descenso, aunque debe tener muy en cuenta los de Segunda División B, lo que le obliga a escar un par más de posiciones, por seguridad.

El encuentro de ayer tuvo de todo, buen juego, goles, emoción y polémica arbitral, considerando los boucenses que sus decisiones influyeron decisivamente en el desarrollo del encuentro.

No estuvo fino el Rápido de Bouzas en los primeros cuarenta y cinco minutos de juego a pesar de un buen inicio. El Ribadumia no tardó demasiado tiempo en hacerse con el control del centro del campo y comenzó a tener más presencia en el área aurinegra. Dispusieron de un par de buena ocasiones para adelantarse en el marcador, pero Sergio Ríos respondió con seguridad.

Mediado el primer tiempo, el colegiado castigó a los boucenses con una pena máxima tras un derribo a Changui. Aparentemente un castigo excesivo para una jugada sin aparente peligro. Con el marcador en contra, el Rápido quedó ligeramente tocado y no consiguió centrarse, sobre todo con un Ribadumia que apretaba y jugaba al límite.

Las cosas se le complicaron a los boucenses a un minuto para el descanso, cuando Nando, en posición dudosa, marca el segundo tanto, encarrilando el partido para el Ribadumia.

En la segunda parte el Rápido salió mucho más centrado que en la primera. El equipo comenzó a tocar el balón, y a los diez minutos conseguía recortar la desventaja con un buen cabezazo de Carlos Pereira, ante el que nada puede hacer Manu Táboas.

El tanto le dio alas al Rápido, que movió ficha desde el banquillo para buscar la igualada. Jorge Otero puso toda la carne en el asador con la entrada de Miki, Oki y Tomás, tres jugadores de carácter ofensivo.

La polémica aumentó con un claro penalti sobre Oki, que el colegiado saldó con tarjeta amarilla al delantero boucense al considerar que había simulado la caída. El Ribadumia se vio obligado a retarse líneas ante la presión del Rápido, y en un campo como el Pujales, cuando un equipo quiere defenderse lo tiene fácil.

Los ánimos se calentaron en los minutos finales con un equipo que buscaba un tanto que, por lo menos, salvara un punto que le permitiera seguir manteniendo opciones de llegar a los últimos partidos con opciones de disputar la fase de ascenso; mientras que por otro lado esta otro equipo al que los tres puntos le valían su peso en oro para escapar de los puestos de peligro de la clasificación.

La tensión se mantuvo hasta el final, pero el marcador no se movió y los tres puntos se fueron para Ribadumia ante la desesperación de los boucenses, que no se creían lo que había pasado.

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