Las claves del futuro celta

El club planea un refuerzo por línea para el próximo curso

La eventual clasificación para Europa no modificará la política de fichajes de las últimas campañas - Berizzo y Torrecilla trabajan en la incorporación de un defensa, un medio y un atacante

05.04.2016 | 04:55

El Celta trabaja ya en el diseño de su plantilla par el curso 2016-17, que no presentará grandes novedades con respecto a las dos anteriores campañas en lo que a política de contrataciones se refiere. El club planea reforzarse con tres futbolistas, uno por línea, en sintonía con lo ocurrido en los últimos tiempos bajo la premisa de que la calidad debe primar sobre la cantidad. La idea es clara: se incorporará un defensa, un centrocampista y un atacante y en los tres casos se buscarán jugadores polivalentes, capaces de desenvolverse en distintas posiciones. Cualquier baja que se produzca del actual plantel será reemplazada a mayores.

La eventual clasificación del equipo para Europa no modificará un ápice la política de fichajes del club, que prefiere manejar una plantilla corta en efectivos que permita ir dando alternativas a los jugadores de la cantera, que mantendrá su actual protagonismo en el nuevo Celta europeo.

Eduardo Berizzo, cuya renovación está encarrilada, y Miguel Torrecilla, que también extenderá su contrato como director deportivo, trabajan ya en la configuración del plantel, que contará con el bloque -la mayoría de los jugadores están blindados por varios años- y un número muy similar de efectivos al actual, a pesar de que, si nada se tuerce, el nuevo plantel va a tener que repartir el esfuerzo entre tres competiciones.

En Plaza de España están plenamente convencidos de los grandes beneficios que presenta manejar una plantilla corta, tanto desde el aspecto económico como deportivo e institucional. No hay que olvidar que esta política de contrataciones ha permitido en las últimas tres campañas consolidar al Celta entre los diez mejores equipos de Primera División con el séptimo presupuesto más bajo de la categoría y ha permitido a los diferentes técnicos (primero Luis Enrique y ahora Berizzo) ir dando alternativas a los futbolistas más prometedores del vivero de A Madroa (Costas, Borja Fernández, Mina, Rubén, Alende, Pape...), que han ido incorporándose de forma paulatina a la vida competitiva del primer equipo. La contención del gasto primando la calidad sobre la cantidad ha permitido además al club alcanzar esta temporada la deuda cero y acometer importantes actuaciones para dotar al club de patrimonio propio, como la compra de la sede del Mercantil, cuya rehabilitación marcha a buen ritmo y el club espera inaugurar en enero próximo.

Tras la calidad, el segundo criterio que Berizzo y Torrecilla seguirán en las nuevas incorporaciones será el de la versatilidad. Técnico y club quieren compensar la escasez de efectivos -no olvidemos que el Celta maneja este año la plantilla más corta de toda la Primera División- con polivalencia, lo que significa contar con futbolistas que puedan desenvolverse en varias posiciones sin que se resienta el rendimiento general. Y esto reza para el zaguero, el centrocampista y el atacante que el club pretende incorporar a filas.

Al margen de las nuevas incorporaciones, el técnico celeste contará con el actual bloque de jugadores para afrontar, una década después, una competición europea. El club ha blindado a la mayoría de los futbolistas del actual plantel con contratos de larga duración y trabaja ya en las renovaciones de algunos de los que antes terminan su contrato.

El Celta prevé no obstante que puedan producirse algunas bajas, bien de futbolistas que concluyen contrato -el caso más significativo es el de Gustavo Cabral-, bien porque puedan producirse traspasos de jugadores importantes que el club no pueda retener, bien porque la dirección deportiva decida ceder a algunos de los jóvenes a equipos que les puedan otorgar los minutos que previsiblemente se le van a negar en Vigo.

Cualquiera de las bajas que se produzcan serán reemplazadas con la llegada de un nuevo jugador. De acuerdo con la política de las últimas campañas, el Celta abordará los nuevos fichajes en propiedad. Solo en el caso de que la operación sea irrenunciable desde el punto de vista deportivo, como ocurrió hace un par de temporadas con el azulgrana Rafinha, se planteará el club abordar una cesión.

Por último, a la hora de vender a un jugador importante, el Celta se remitirá a la cláusula de rescisión pactada en su contrato.

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