El Celta da un golpe de autoridad en Mestalla

► El conjunto vigués desata un maremoto en la recta final del partido para ejecutar al Valencia después de un partido muy disputado
► Guidetti primero, y Hugo Mallo después, marcan dos golazos para los celestes
► El cambio de Pape Cheikh, fundamental

20.03.2016 | 22:15
Mustafi sujeta a Nolito ante la mirada de Guidetti. // EFE

Este Celta presenta su candidatura a relevar a aquel EuroCelta. El equipo de Berizzo ha vuelto a demostrar que está destinado a metas nobles. Con su victoria frente al Valencia (0-2), añade un registro más a su amplio catálogo después de saber sufrir ante un rival que fue superior en algunos tramos del partido pero al que supo manejar. El Celta jugó con el nerviosismo del Valencia y de Mestalla para desatar un maremoto en los minutos finales. Orellana se inventó una dejada de dibujos animados para que Guidetti abriese el marcador y Hugo Mallo sentenció con una jugada personal dentro del área. Los vigueses adelantan posiciones en la tabla y se sitúan quintos aprovechando las derrotas de Athletic y Sevilla.


Una presa, pese a estar herida, siempre es peligrosa y el Celta se presentó hoy en Mestalla para intentar darle caza a una de las más fieras. El Valencia venía agraviado en su orgullo después de haber sido eliminado el pasado jueves de la Europa League y de paso, haber confirmado que esta temporada ya no lucharán por nada. La visita del Celta era la única y muy remota posibilidad que tenía para acercarse a la séptima plaza, pero los vigueses supieron lidiar con un intenso y tenaz conjunto valenciano hasta que pudieron asestarle el golpe definitivo.

Al Celta le costó entrar en calor. El Valencia, espoleado por la necesidad de reconciliarse con Mestalla, salió muy centrado y contrarrestó a los celestes, superados en número en la medular y sin espacios para jugar entre líneas. El conjunto che no se complicaba para buscar el área: fútbol directo y vertical en busca de Paco Alcácer, que dio un recital de juego de espaldas. Así llegaron las dos primeras oportunidades locales, en las que fue providencial Cabral para despejar ambas sobre la misma línea de gol. Al Celta le hacía falta despertar, y lo hizo gracias a un remate de Guidetti que entre el palo y Ryan se encargaron de desviar. A partir de ahí los vigueses se rehicieron, encontraron a Orellana entre líneas y cercaron la portería valencianista. Antes de llegar al descanso, Wass y Orellana habían vuelto a probar los reflejos de Ryan con sendos disparos desde la frontal a los que el guardameta australiano respondió con dos buenas estiradas.

Pero en la segunda mitad todo cambió. El Valencia, obligado a dar la cara ante un público impaciente que ya había entonado los primeros silbidos, se fue a por todas. El Celta, desarmado por momentos, tuvo que atrincherarse en torno a su área. Los de Gary Neville desarticularon la sala de máquinas celeste y empezaron a acumular ocasiones, cada cual más clara. Primero Danilo la puso a escasa distancia de la escuadra y minutos más tarde, Rodrigo se encontró dos veces con Sergio, que primero rechazó con una palomita un disparo ajustado al palo del que fuera canterano del Celta y luego resolvió ante él en un mano a mano.

Entonces saltó al ruedo el factor "Berizzo". El técnico argentino, consciente de que tenía que parar el asedio y detuvo el juego con una sustitución para reforzar el medio campo. Entró Pape Cheikh en lugar de Beauvue y el partido dio un vuelco. El Celta, con más efectivos y más músculo en la medular, recuperó el balón y volvió a encontrar a los futbolistas más adelantados. Wass, y en especial Orellana, se hicieron los dueños de todos los espacios que dejaba un Valencia que seguía enfoncado en el ataque sin saber lo que se le iba a venir encima.

Avisó Jonny, con una cabalgada por banda izquierda en la que se plantó solo ante Ryan y remató al palo. Pero en la siguiente jugada el Celta firmó una obra de arte marca de la casa. Nolito, en tres cuartos de cancha, puso un pase elevado al punto de penalti, por donde se cruzaba Orellana. El chileno, sin controlar el balón, hizo una dejada con el tacón digna de ver repetida una y otra vez a Guidetti, que ajustició a Ryan. Sin dejar reponerse al Valencia, Planas, que justo había entrado en ese momento y casualmente pasaba por la banda derecha, se asoció con Hugo Mallo en el pico del área, al que le entró un súbito instinto depredador, encaró a su defensor, lo dejó atrás y lanzó un obús que entró por encima de la cabeza del portero del Valencia.

Por esos momentos Mestalla parecía una orquesta de viento. Mientras la afición increpaba al Valencia, el Celta siguió a lo suyo. La sangría pudo ser mucho mayor porque los celestes sumaron en diez minutos todas las ocasiones que no habían generado antes. Wass y Orellana fallaron en el uno contra uno contra Ryan y el propio chileno, a puerta vacía pero casi sin ángulo, mandó la pelota al palo después de sentar al cancerbero local.

Con una nueva victoria en la saca -la segunda consecutiva y la número catorce en el campeonato- el Celta afronta el parón de selecciones con la confianza por las nubes, asentado en puestos de Europa League y soñando con alcanzar al Villarreal, cuarto son solo seis puntos de ventaja. A los vigueses les quedan ocho finales de aquí al final. La próxima parada, dentro de dos semanas en Balaídos frente al Dépor en el derbi.


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