Un Celta falto de fuelle cae ante Las Palmas

El conjunto vigués pierde en el último minuto un encuentro que nunca tuvo bajo control - Un polémico penalti y la expulsión de Orellana condicionaron el desenlace del choque - Bongonda marcó para los celestes; Viera y William José para los canarios

31.01.2016 | 21:27
Pablo Hernández, entre David Simón y Wakaso. // Efe

Al Celta se le olvida toda su personalidad en el Calderón y cae en el Estadio de Gran Canaria ante Las Palmas en un mal partido de ambos equipos condicionado por la polémica arbitral. Los celestes, que se encontraron a los cuatro minutos con el gol de Bongonda, no fueron capaces de dar continuidad a la excelencia con la que afrontaron la eliminatoria de Copa del Rey ante el Atlético de Madrid. A partir del gol del belga los vigueses entregaron el balón a los canarios, que no supieron qué hacer con él. Sin embargo, el colegiado Sánchez Martínez -que ya le había negado dos uno contra uno contra el portero a los de Berizzo por dos fueras de juego inexistentes- regaló a los locales un riguroso penalti por una mano completamente involuntaria de Cabral dentro del área. Viera no perdonó desde los once metros.

La segunda mitad fue soporífera. El Celta, desquiciado y desordenado, terminó con diez cuando el colegiado murciano enseñó la segunda amarilla a Orellana por simular un penalti (la primera fue por protestar la señalización del penalti). Las Palmas se lanzó al ataque, pero otra vez sin criterio. Posesión sin intimidación. Pero en el último minuto un error defensivo liquidó a los celestes. William José le ganó dentro del área la posición a Jonny y a Sergio, que no lograron entenderse, e hizo el tanto de la victoria. Con esta derrota el Celta cae a la sexta plaza y ya mira hacia el encuentro de Copa del jueves frente al Sevilla.

Tal y como anunció el 'Toto' en la previa, no se produjo la revolución en el once al estillo Vallecas. "Rotaciones moderadas". Sergi Gómez, Wass y Guidetti se quedaron en el banquillo respecto al once del pasado miércoles en el Calderón y entraron Planas, Bongonda y Beauvue, que evidenció su falta de adpatación al equipo. Por su parte, el extremo belga fue el encargado de abrir el marcador con un sublime latigazo dentro del área. De poco serviría a la postre. Las Palmas, con más empuje que cabeza, se lanzó al ataque aunque solo consiguió acercarse a la meta de Sergio a balón parado (lanzaron hasta siete córners) o con un disparo desde treinta metros de William José que se estrelló contra el larguero. Mientras tanto, el Celta salía a la contra aprovechando la velocidad de sus hombres de arriba; o al menos lo intentó, porque el linier erró al anular dos manos a manos de los que iban a disponer primero Aspas, y luego Orellana, por supuesto fuera de juego.

El partido no tenía dueño. Ni los de Setién ni los de Berizzo estaban cómodos, perdidos en un partido muy trabado y con el juego constantemente parado (hasta cinco amarillas mostró Sánchez Martínez en la primera mitad). El Celta no tenía fuelle para generar peligro es las transiciones. Orellana no estuvo participativo como enganche y las distancias entre la medular y la delantera fueron demasiado grandes. Las ofensivas de Las Palmas, por su parte, morían una y otra vez al borde del área celeste gracias a la sobriedad de los zagueros de Vigo. Pero entonces llegó la jugada que definiría el partido. Montoro colgó una falta lejana al corazón del área que pegó en la mano de Gustavo Cabral en una acción completamente involuntaria. El argentino en ningún momento ve por dónde viene el balón cuando le impacta en el brazo. Penalti, amarilla a Orellana por protestar y gol de Jonathan Viera.

Así se fue el Celta al vestuario, caliente y crispado. Por eso a su regreso las cosas no mejoraron. Los celestes apenas atacaron. Tan solo un par de acercamientos de Bongonda o Beauvue. Las Palmas tampoco daba ningún miedo. Entonces fue Orellana, cuya rabia había ido en aumento después de sufrir una serie de patadas que se quedaron sin sanción, quien simuló un penalti dentro del área y el colegiado no le perdonó la segunda amarilla. Quedarse en inferioridad anuló el factor revulsivo que Berizzo había querido dar al equipo minutos atrás con la entrada de Wass y Guidetti.

La expulsión del chileno permitió a los de Quique Setién continuar con sus anárquicas acometidas, que los defensas del Celta repelieron sin apuros una vez tras otra. Pero hay tardes predestinadas a fastidiarse. Justo en el último minuto Roque Mesa puso un pase elevado dentro del área en el que tanto Jonny, como Sergio, tenían ventaja. Sin embargo el de Matamá perdió la posición ante William José y el de Catoira se quedó a media salida; lo que aprovechó el brasileño para meter la puntera y darle los tres puntos a los canarios. Con esta derrota, el Celta certifica que Las Palmas se le ha atragantado esta campaña -un empate y una derrota frente a un recién ascendido- y pierde la quinta plaza en favor del Sevilla, precisamente su rival en los próximos tres partidos. El Celta tiene pocos días para recuperar la tónica del Calderón. El jueves afronta un duelo histórico en el Sánchez Pizjuán en busca de una plaza en la final de la Copa del Rey.

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