FÚTBOL - Segunda División B

El Celta B sigue abonado al empate

El filial céltico, que apenas creó peligro, encadena ante el Valladolid B su tercera igualada

04.01.2016 | 02:50
Guille Andrés, del Celta B, se zafa de un rival durante el partido de ayer en Valladolid. // El Norte de Castilla

Arrancó el Celta B el año como lo acabó, con otro empate, el tercero consecutivo y el cuarto en los últimos cinco partidos, que deja a los de Torres Gómez en una situación delicada al término de la primera vuelta. Tampoco el Valladolid B, su rival de ayer, está para lanzar cohetes, ya que tras un buen inicio de curso no frena en 2016 la caída libre en la que se ve sumido desde el mes de noviembre (ocho puntos sumados en ocho partidos).

La primera parte que ambos equipos disputaron en los Anexos del José Zorrilla no pasará a los anales de la historia. Sólo José fue capaz de ponerle algo de sal y pimienta al encuentro a balón parado. El centrocampista, que tiene un guante en su pie derecho, llevó peligro cada vez que contactó con el balón quieto, pero entre Néstor y la zaga del filial celeste se las apañaron para desbaratar todas las acciones ofensivas que el fino estilista del Valladolid B generó.

Hasta mediado el primer acto el equipo de Torres Gómez no se acercó sobre las inmediaciones del área de Julio. Cuando lo hizo, sin embargo, a punto estuvo de dar en el centro de la diana. Lo impidió, no obstante, la bonhomía de Julio Delgado, que pese a ser derribado por Deve en el interior del área pucelana no reclamó penalti y facilitó la labor al colegiado, que tampoco vio nada punible en la acción.

Trataba el Celta B de desenmarañar el entramado defensivo local a través de las incursiones de Rioja por el costado derecho, pero sus centros no encontraban rematador casi nunca. Guille Andrés llegó a rozar un balón con la cabeza, pero no consiguió dirigirlo a puerta. Un tiro cruzado de Toni que salió rozando el palo fue todo el bagaje ofensivo del Valladolid B en la primera parte, pero ahí acabaron todas las intentonas pucelanas, siempre timoratas.

Tras el paso por vestuarios el partido no cambió de decoración, al menos en los primeros compases. José continuó luciendo su guante, pero sin encontrar a ningún compañero; mientras que el Celta B quería dar un paso adelante pero no encontraba la forma de hacerlo, asfixiado por la presión que ejercía el equipo rival sobre su salida de balón.

A falta de media hora para el final tuvieron lugar las dos ocasiones más claras del encuentro, una para cada equipo. Guille Andrés se encontró por el Celta B con la respuesta de Julio, que rechazó su remate en una soberbia intervención. A renglón seguido Arroyo colgó un balón al corazón del área y Toni, pese a llegar a tocar el balón con la cabeza en plancha no encontró la red.

De ahí al final del partido el choque entró en una fase soporífera. Comenzó el carrusel de cambios y pese a los esfuerzos de ambos entrenadores la situación no mejoró para ninguno de los dos equipos, que parecieron firmar las tablas cuando aún quedaba más de un cuarto de hora por delante.

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