A un Celta descafeinado le sonríe la suerte ante el Sporting

► Nolito, con la ayuda del portero asturiano, hizo el gol de la victoria en la recta final, después de que los rojiblancos pusiesen contra las cuerdas al conjunto de Berizzo
► La entrada de Iago Aspas desde el banquillo, clave para el triunfo
► Gran error de Sergio en el gol visitante

29.11.2015 | 01:56
Fabián Orellana celebra el primer gol del Celta junto a Guidetti y Bongonda. // J. Lores

El Celta corta su mala racha a costa de un Sporting que le puso las cosas muy difíciles pero que pecó de inocente en la recta final. El equipo de Berizzo mostró su mejor cara al inicio del encuentro. Orellana adelantó a los vigueses al cuarto de hora, lo que permitió al Celta sentirse cómodo hasta el descanso. Pero en la segunda mitad los asturianos salieron con más aplomo y encontraron el empate tras un error catastrófico de Sergio, que le regaló el balón a Carlos Castro. A partir de ahí los gijoneses pusieron contra las cuerdas a los célticos, que no consiguieron salir de su propio campo. Sin embargo, tras la tormenta llegó la calma. Pablo Hernández tiró de oficio para calmar el juego después de que los celestes pasasen por una fase de agobio en la que no enlazaron tres pases seguidos. Finalmente, la entrada de Aspas a poco más de diez minutos para la conclusión fue clave. El moañés se inventó una asistencia a Nolito para que, con fortuna y con la ayuda de Cuéllar, enviase el balón a la red y dejase los tres puntos en Balaídos.

El 'Toto' Berizzo propuso un once completamente novedoso. Al margen de la presencia de Cabral -que volvía tras cumplir tres partidos de sanción- y de la presencia obligada de Planas, el técnico argentino apostó por Bongonda y Guidetti de inicio en detrimento de los habituales Wass y Aspas, movimiento que desplazó al 'Tucu' al doble pivote junto a Augusto y a Orellana a la posición de enganche. El experimento denotó cosas buenas y cosas malas. Lo positivo fue que el Celta se benefició de la consistencia que aportaron al doble pivote Pablo Hernández y Augusto. La negativa, por otra parte, fue la dependencia que mostró la línea de ataque de Iago Aspas. Orellana y Nolito no encontraron un tercer socio ni en Bongonda ni en Guidetti.

En las primeras acciones del partido, el Celta perdió muchos balones buscando en profundidad al propio Nolito, que reclamó los pases al pie. En el primer balón en condiciones que controló, se inventó un centro al segundo palo por encima de la defensa rojiblanca a Bongonda que solo tuvo que hacer una dejada a Orellana para que el chileno, que llegó como un tren de alta velocidad, remachase la pelota a la red. Un gol que devolvió la sonrisa a Balaídos y relajó a un Celta que llevaba dos partidos consecutivos sin ver puerta.

Con ventaja en el marcador, el equipo de Berizzo se adueñó de la posesión, aunque por momentos fuese muy lejos del área visitante debido a que el Sporting hizo pocas concesiones. Un tiro mordido de Guidetti que atrapó Cuéllar, un disparo centrado de Bongonda y un remate muy forzado del mismo belga que se marchó alto. A pesar del escaso botín, el Celta pudo irse tranquilo en el descanso al vestuario después de haber demostrado que parte de las buenas maneras demostradas partidos atrás habían regresado.

Pero en la segunda mitad y sin hacer mucho ruido, el Sporting fue comiéndole terreno al Celta. Los de Abelardo salieron encendidos y a punto estuvieron de empatar a los tres minutos por medio de Bernardo, al que le faltaron un par de centímetros para rematar solo al borde del área pequeña. Los gijoneses se fueron haciendo más y más grandes sobre el campo al incrementar la presión sobre la salida de balón celeste. Entonces, a los veinte minutos, los asturianos encontraron lo que buscaban y empataron el choque. A Sergio se le apagaron todas las luces de golpe y en un saque de puerta le hizo un pase a media altura al recién incorporado Carlos Castro, que agradeció el obsequio del de Catoira con un gol.

Tuvo que ser el 'Tucu' Hernández, bien secundado por Augusto, el encargado de volver a poner sentido a aquel caos. El chileno se echó el equipo a la espalda, puso la pausa y empezó a redistribuir el juego. El Celta dejó de correr detrás del balón y volvió a la carga impulsado también por los cambios. Berizzo reconstruyó su "once" dando entrada a Wass por Bongonda y a Aspas por Guidetti. La aparición del moañés fue la clave del triunfo, porque después de revolverse de espaldas en la medular entre los defensas asturianos se inventó un pase en profundidad hacia Nolito. Cuéllar llegó rápido para despejar el envío, pero el sanluqueño, que había seguido cual perro de presa la pelota, metió el pie para que, de rebote y con fortuna, terminase en la red.

El gol hundió al Sporting, un equipo muy joven que en Primera paga un precio muy alto por sus pequeños errores. El Celta, espoleado por la situación, todavía pudo ampliar las diferencias. Nolito estrelló contra el larguero una vaselina después de otro gran pase de Aspas. El encuentro terminó con el 2-1. Tres puntos balsámicos para los celestes después de haber sufrido tres derrotas en los últimos cuatro partidos. La próxima semana tendrán que refrendar lo hecho hoy en el Villamarín frente al Betis (sábado 5 de diciembre, 22.05 horas)

Ficha técnica:

Celta: Sergio; Mallo, Cabral, Sergi Gómez, Planas; Augusto Fernández, Pablo Hernández, Orellana (Señé, m. 90), Bongonda (Wass, m. 64), Nolito y Guidetti (Aspas, m. 78).

Sporting de Gijón: Cuéllar; Lora, Luis Hernández, Bernardo, Isma López; Mascarell, Nacho Cases, Halilovic, Ndi (Pablo Pérez, m. 70), Jony (Juan Muñiz, m. 79) y Sanabria (Carlos Castro, m. 64).

Goles: 1-0, m. 15: Orellana. 1-1, m. 65: Carlos Castro. 2-1, m. 83: Nolito.

Árbitro: Jaime Latre (comité aragonés). Mostró tarjeta amarilla a Sergi Gómez, Cabral y Pablo Hernández.

Incidencias: encuentro disputado en Balaídos ante, aproximadamente, 18.000 espectadores

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