El jugador de la nueva era

19.11.2015 | 03:47
El jugador de la nueva era

Es una noticia impactante. Todo el mundo conocía la delicada salud de Lomu. Sin embargo, desde 2011 no había trascendido ninguna noticia preocupante al respecto. Él había ejercido hace poco de embajador de rugby en el Mundial, participando en conferencias y promociones. El rugby queda en estado de shock.

Tuve la fortuna de conocer personalmente a Lomu en Barcelona, en una entrevista conjunta que nos hicieron. Al acabar nos tomamos un café y hablamos con calma. Me pareció cercano, agradable, muy preocupado por el desarrollo del rugby en países sin tanta tradición, como España.

Muchos lo consideran el mejor jugador de la historia. Yo escogería a otros, como Richie McCaw o Dan Carter. Lomu era una fuerza de la naturaleza, técnicamente más limitado. Quizás porque con su potencia y velocidad podía suplir perfectamente esas carencias.

Es, en todo caso, el jugador que marca un punto y aparte. Con él se produce la transición del rugby amateur al profesional. En 1995 se creó el Super XV, entonces Super X, y Lomu se convirtió en imagen de Adidas. Seguía siéndolo. Él inicia una nueva era.

En lo que respecta al juego, a partir de Lomu todos los jugadores se preocuparon por trabajar más en el gimnasio. Antes los alas eran de perfil más fino. Se les pedía exclusivamente velocidad. Lomu lo mezcló con envergadura y potencia. Él había comenzado a jugar de ocho. He visto vídeos suyos en la selección juvenil, en la tercera línea, con Norm Maxwell en la segunda. Sus récords de longitud, 100 y 200 metros lisos siguen vigentes en su instituto.

Desde entonces, todos buscan su propio Lomu. En Nueva Zelanda, cada vez que sale un jugador de esas características, se le anuncia como su sucesor. Sucedió con Rokocoko y sucede ahora con Savea. No es justo, claro. Nunca lo son las comparaciones. Cada jugador tiene sus características, su camino. En los All Blacks la sombra de Lomu pesa mucho.

Lomu afrontó muchas dificultades. En su autobiografía narra su infancia, marcada por un padre alcohólico. El deporte se convirtió en su refugio. Cuando descubrió una oportunidad en el rugby, se aferró a ella para ayudar a su familia. Un gigante dentro del campo. Y fuera.

Entrenador del Campus Ourense Coosur

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