El Alemania-Holanda, suspendido por amenaza terrorista

La policía desalojó el estadio poco antes del inicio del encuentro

18.11.2015 | 02:21
Dos agentes de policía custodian el estadio, ya vacío. // J.Stratenschulte

El duelo amistoso entre Alemania y Holanda debía ser un partido simbólico para mostrar que, pese a lo ocurrido en París, la vida tenía que ser igual y que los ciudadanos europeos no iban a dejar que los terroristas del Estado Islámico marcaran su vida cotidiana.

Todo estaba preparado. Se iba a prescindir de los himnos de Alemania y Holanda para que sonara el europeo (el Himno a la Alegría, de Beethoven), se hablaba de coreografías de homenaje a las víctimas de París, la canciller Angela Merkel iba a estar en el palco y el delantero alemán Thomas Müeller había hablado en su cuenta de la red social Twitter de un paso hacia la normalidad.

Sin embargo, al final la sombra del terror acabó con todo. Hacia las 19.15 hora local (18.15 GMT), cuando ya había algunos aficionados en el estadio de Hannover, una portavoz de la policía anunció por los altavoces que el partido había sido cancelado por razones de seguridad.

"Abandonen el estadio rápidamente, pero sin pánico", dijo la portavoz. "No hay peligro, váyanse a casa normalmente", se oyó por los altavoces.

Después, se habló de que un peligro concreto había obligado a tomar esa decisión.

Otro estadio de Hannover, donde estaba previsto que hubiese un concierto, también había sido evacuado, a lo que luego se sumaría el desalojo parcial de la estación central.

Tras la cancelación del partido y una vez que los aficionados abandonaron el recinto deportivo, la policía admitió que había indicios concretos de que se podía cometer un atentado con explosivos en el estadio.

La selección germana todavía no había llegado al campo cuando la policía desvió el autobús y, según el portavoz de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Jens Grittner, llevó al equipo "hacia un lugar seguro".

En todo caso, la dicotomía entre no ceder ante el terrorismo o cancelar el partido para evitar posibles riesgos terminó resolviéndose ante los indicios de un posible atentado en el interior mismo del estadio.

El fútbol, aun antes de la cancelación, ya estaba en un segundo plano. La duda de si el partido debía mantenerse o no y la decisión de jugarlo habían sido los asuntos centrales de la previa.

La sombra de los atentados del viernes en varias zonas de París, entre ellas las proximidades del Estadio de Francia cuando los combinados francés y alemán estaban disputando un partido, pesaba sobre todos los planes.

Todo el mundo sabía que se trataba de un partido en el que también iba a jugar el miedo. La gente que fue al estadio había logrado derrotarlo, pero tuvo que volver a casa. Al final, el símbolo quedó ahogado por la sombra del terror.

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