El césped, también en contra

El estado del terreno de juego dificulta la fluidez del juego del Celta

07.11.2015 | 20:19
Un trabajador de Balaídos revisa el césped. // Adrián Irago

El estado del césped de Balaídos seguirá alimentando la polémica. Por lo menos hasta el próximo encuentro que juegue el Celta como local. Después de las reiteradas quejas de Eduardo Berizzo y la contundente crítica que hizo Augusto Fernández esta semana en rueda de prensa, el terreno de juego volvió a ser un factor que jugó en contra del conjunto vigués.

El problema radica en su pesadez. El césped no permite correr el balón y sobrecarga las piernas de los jugadores. A pesar de que la hierba no se levante y el campo esté plagado de socavones, la tierra está blanda, lo que ralentiza el juego y fatiga más de la cuenta a los futbolistas.

El Celta es un equipo que vive de la circulación rápida de la pelota. Necesita mover el juego de un lado a otro, por lo que la precisión en el pase es fundamental. En el tercer gol del Valencia, que se origina en una mala cesión de Jonny hacia Sergio, el balón no llega a Sergio todo lo rápido que podría haber llegado, lo que facilita la intercepción por parte de Paco Alcácer.

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