La luz del vestuario y un hermoso legado

16.10.2015 | 02:06

Debutó con 17 años y se retira con 38. Se dio a conocer siendo un imberbe adolescente y anuncia su adiós como futbolista siendo padre de familia y con inquietudes futuras para devolver al fútbol todo ese conocimiento que ha acumulado en su trayectoria.

Raúl seguirá cerca del fútbol. Tiene que decidir: banquillo o ejecutivo. En su giro alrededor de esta industria ha manejado todos los parámetros. Nene, capitán, goleador, negociador, icono, salvavidas, portavoz y a menudo, sin él saberlo, hasta 'director general'.

Raúl sujetó durante muchos años al Real Madrid, un club que se hizo multinacional de la noche a la mañana. Y que necesitó una transición que lideró un tipo que se convirtió en gestor de director de Recursos Humanos. Ahora, que tan de moda está el 'coaching' entre los directivos, él animó a muchos compañeros y ayudó a sus entrenadores a exprimir todo el zumo que podían ofrecer en el terreno de juego.

Raúl siempre salía el último del vestuario. En casa y fuera. Revisaba el vestuario, esperaba a los utilleros y cuando estaba todo recogido en los baúles de aluminio, enfilaba hacia el bus junto a los empleados del club. Como el padre de familia que vigila la luz y el gas antes de salir de vacaciones, Raúl siempre cerraba la puerta. Siempre fue responsable. Y deja un hermoso legado.

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