Esa vocecita que te invita a dormir

El Celta paga su relajación en las marcas individuales - El equipo celeste no fue inteligente para cambiar de ritmo

14.09.2015 | 04:34
Tucu y Roque Mesa compiten por un balón. // R. Grobas

En el cerebro de los futbolistas celestes, además de Alegría, Miedo, Ira, Asco y Tristeza, como en "Del Revés", habita la Relajación: esa vocecilla que les susurraba que podían dejarse mecer por el viento a favor del encuentro. Una especie de nana que los aletargó. El empate del Celta no se entiende tanto desde la pizarra como desde la voluntad de cada individuo. La superioridad destensó a los celestes. Pecado mortal, incluso ante diez, en una escuadra que marca al hombre. No hay responsabilidad compartida en la que refugiarse a descansar. Cualquier rival libre es una estampida. Esos centímetros de distancia en el baile de parejas permitieron al Las Palmas recostarse sobre Araújo. El argentino recibió, retuvo, descargó, remató. Alimentó la fe de todos sus compañeros.

falta de oficio

El Celta concluye generando dudas una jornada que debiera producir sonrisas. A veces al equipo se le palpa falta de oficio. No supo gestionar que lo extraordinario se haya convertido en costumbre. Aunque no todo es azar. A Simao, del Levante, le pudo un arrebato de locura. Las otras dos expulsiones, de Toño y Varas, se las ha trabajado el cuadro celeste, que ha insinuado su peligrosidad en los escasos minutos de igualdad que ha disputado. El Celta, sin embargo, solo parece concebir el juego desde el vértigo. Vive al galope, incluso cuando conviene frenar. Apuesta siempre por el intercambio de golpes. Al Las Palmas le regaló faltas y espacios. Pudiendo dormir el ritmo, lo excitó. Por puro peso estadístico debiera haber ganado, pese a todo. Pero construyó un escenario que permitió al rival concebir esperanzas.

tucu y guidetti

El Tucu se ha convertido en el principal reproche de la grada hacia Berizzo, incluso por encima de su gestión de las sustituciones. Es una discordancia muy visual. El chileno se mueve a menor velocidad que sus compañeros. Habita en un fútbol de otra latitud o de otra época. Sin embargo, quizás su empleo tenga bastante más sentido esta temporada que la anterior. Consolida la medular. Sin Larrivey, ejerce como referencia aérea en el pase largo. Es además un debate que esconde otros de mayor calado. Rara vez un jugador es responsable de todos los males. Como no lo puede ser Guidetti de todos los bienes. El sueco provoca el rugido sin todavía haber exhibido su indudable calidad. No existen demonios ni ángeles en la plantilla viguesa.

problema defensivo

Quizás este Celta posea mayor pegada, como se ha popularizado. Su media de goles es buena, aunque matizada por la superioridad, y no tan elevada si consideramos el número de remates y aproximaciones. Preocupan, por contra, los cuatro goles en tres encuentros. Y más que los números, las sensaciones. Solo ante el Rayo se tuvo empaque. Ya el Levante generó problemas con un aprovechamiento muy básico de sus dos delanteros. Elevar la calidad de la zaga es la tarea por cumplir que le quedó a la dirección deportiva. Aunque tampoco esto se resuelve con los sospechosos habituales. Los centrales siempre serán lentos. Y Fontás fallará cada cierto tiempo porque está obligado a sacar jugado el balón. Los datos demuestran que como línea fueron bastante más fiables de lo que se piensa durante el anterior ejercicio. Estas vacilaciones iniciales tienen que ver con ciertas inconsistencias colectivas. Aspas, aunque quiera, no trabaja tanto como Larrivey y Nolito no está tan esforzado en este aspecto. Y Wass tiende al desorden, más que Krohn-Dehli, multiplicándole las tareas a Augusto. Al final, toda alineación, dibujo y estilo te da y te quita. De la balanza depende. Duele el empate pero a este Celta, con sus buenos puntos en la cartera, hay que darle margen y verlo ante once.

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