Las medidas de seguridad se intensifican

La policía y el ejército se movilizan por las calles para garantizar el orden

11.06.2014 | 01:28

El Gobierno de Brasil ha aumentado las medidas de seguridad con motivo del Mundial de fútbol, con un despliegue de casi 100.000 policías que patrullan las calles, así como 57.000 miembros de las fuerzas armadas en lo que se considera "la mayor movilización de las fuerzas brasileñas del orden en la historia reciente".

El Gobierno está invirtiendo cerca de 850 millones de dólares (628 millones de euros) en la seguridad total, que abarca desde la protección de los 32 equipos y la vigilancia del espacio aéreo hasta contener posibles protestas callejeras en contra de la Copa del Mundo. "El objetivo de Brasil con el Mundial era la promoción del país, mostrar nuestras ciudades y atraer a los turistas", dijo el general Jamil Megid, asesor del gobierno,. "Cada parte de las fuerzas policiales, militares y de inteligencia tienen que trabajar juntas, con un comando integrado, con el fin de tener éxito", agregó.

Hay riesgos geográficos y sociales en distintos lugares de un país enorme y el torneo, por supuesto, se enfrenta a los escollos asociados a cualquier evento internacional, como el terrorismo, los ataques cibernéticos o las manifestaciones callejeras.

Brasil ya se ha visto sacudido por una serie de protestas y de huelgas que estallaron en junio del año pasado durante la Copa Confederaciones, por lo que en las últimas semanas, funcionarios federales, estatales y locales han estudiado minuciosamente los planes de contingencia.

Precisamente, doce balones gigantes pintados con cruces rojas, simbolizando las doce sedes del Mundial de fútbol Brasil 2014, fueron exhibidos ayer en la playa de Copacabana de Río de Janeiro en un colorido acto para protestar contra los elevados gastos del Gobierno brasileño en el evento deportivo.

Los balones, cada uno con dos metros de diámetro, fueron fijados en la arena de la playa más famosa de Brasil, alrededor de una improvisada construcción de madera simbolizando un tugurio y justo al frente del Copacabana Palace, uno de los hoteles más exclusivos de Río de Janeiro. "Un Mundial en un país de miseria financiado con dinero público es un problema moral", decía el letrero que podía leerse en el montaje tanto en portugués como en inglés.

Por su parte, el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, garantizó ayer el servicio de metro en la mayor ciudad de Brasil el día de la inauguración del Mundial en la capital paulista.

Sobre una posible alternativa en caso de que los trabajadores de metro de Sao Paulo decidan reanudar la huelga, Alckmin se limitó a señalar que "habrá metro y tren" para llegar al estadio inaugural Arena Corinthians, donde se enfrentarán Brasil y Croacia. "El paro sería enormemente oportunista", dijo el gobernador. Para él, "no tiene sentido" que los empleados del metro continúen el paro cuando hay una decisión judicial que la considera ilegal por "abusiva".

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