balonmano - Liga Asobal

El Octavio mastica su duro descenso

Estado de shock en la plantilla, aunque con intención de continuidad en el proyecto

27.05.2013 | 12:45
Quique Domínguez, durante un partido anterior. // José Lores
Quique Domínguez, durante un partido anterior. // José Lores

Amargo domingo para el Academia Octavio, seguramente el más duro que ha vivido el club en medio siglo de existencia. Otras veces descendió, pero nunca de forma tan cruel. Con una última acción para lograr la permanencia que acabó convertida en su sentencia de muerte. "Sigo sin creérmelo", decía ayer uno de los integrantes de la plantilla. Seguramente será la lectura anímica general. Un estado de shock del que tendrán que empezar a recuperarse para empezara a confeccionar el próximo proyecto.

El presidente, Javier Rodríguez, apuesta por la continuidad del bloque en la medida de lo posible. La marcha de algunos jugadores está certificada. Pilip Kallman e Ismael Juárez ya no estarán en la comida de despedida del miércoles. El sueco era una apuesta por un brazo con potencial pero verde, que no ha cuajado. El extremo rindió bien, pero sus declaraciones dos días antes del partido de Huesca, revelando que había denunciado al club por impago, anticipan una separación que igualmente habría podido producirse.

Otros casos no se explican por la decepción deportiva o personal. Nadie cree posible retener a Cacheda, uno de los talentos emergentes más importantes del balonmano español. Encontrará fácil acomodo en cualquier plantilla de Asobal, incluso de la zona medio alta. El dezano quiero combinarlo con otras prioridades, como los estudios. Pero tendrá alternativas suficientes. Dasilva ha anunciado su retirada. Falló el pase decisivo. Conclusión inmerecida para la brillante carrera de uno de los mejores jugadores gallegos de la historia. Seguramente le gustaría reescribir ese final, pero a día de hoy tiene claro que su tiempo como profesional del balonmano ha pasado.

Pero el Octavio cuenta con una buena base sobre la que reconstruirse. Tienen un año más de contrato Fran González y Cerillo, piezas esenciales en ataque, y Vargas y Jabato, baluartes defensivos. Salvo que alguno decida lo contrario, son elementos que aseguran el nivel competitivo. Como lo hacen el canterano Chantada y Lloria bajo palos.

Hay muchas incógnitas, claro. Nunca lo es el nombre del entrenador. Javier Rodríguez ni siquiera negocia la renovación de Quique Domínguez. La da por sentada. La certifica una simple conversación. El técnico había hablado de asuntos de la próxima campaña durante las últimas semanas.

Es cierto que Quique Domínguez se autoinculpa del descenso y está destrozado. Él diseñó la última jugada cuando faltaban diez segundos y con aviso de pasivo. Forma parte de su libreto. Cruce largo entre Fran y Dasilva, éste conecta con Cacheda, que prolonga la circulación a Cerillo. El extremo salta y decide: lanzar o colgar el fly a quien penetré por el centro. En Guadalajara hubiese salido bien si hubieran señalado el claro penalti sobre Polakovic. En Huesca no. Dasilva quiso buscar directamente a Cerillo. Cacheda le había avisado de que tuviese cuidado con el marcador de Cerillo, Saubich. El extremo oscense podía salir a tapar a Cacheda. Así que Dasilva, sin mirar, buscó directamente a Cerillo. Pero Saubich se había quedado marcando al vigués. Interceptó y marcó desde 40 metros a puerta vacía.

No tiene demasiada crítica la acción, sino el riesgo de añadir a la ecuación la introducción de un jugador-portero. Poco espacio ante un 6.0 y poco tiempo para aprovechar esa pieza. Es lo que puede discutirse. Quique se arriesgó porque en el Villa de Aranda-Frigoríficos los locales ganaban solo de dos y faltaban ocho minutos. El empate del Octavio podía impulsar una igualada en Aranda que salvaba a los dos contendientes.

En el Octavio están molestos por el desajuste en el tiempo de ambos partidos. Un providencial problema con las camisetas retrasó el inicio del partido en Aranda. Asobal, a diferencia por ejemplo de lo que sucede en el fútbol, no obliga a la sincronización milimétrica y tampoco en el inicio de la segunda mitad. La situación obligó a Quique Domínguez a adoptar una postura crucial. El juego se lo penalizó, pero en el Octavio nadie discute la figura del técnico tras década y media de labor. El estilo académico lleva su sello. Domínguez dará hoy una rueda de prensa para ofrecer sus impresiones y hablar del futuro.


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